Carlos Martínez-Cava

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Discurso de cierre de campaña europeas 2009

Hay quien ha dicho que una de las enfermedades de nuestro tiempo es el déficit de Verdad. Que la renuncia a la Verdad y la huida hacia la conformidad son enemigos de la Paz.

¿Hemos huido de la Verdad cuando nuestra Sociedad ha abandonado el sentido mismo de la Vida?

AES nació sola. Afirmó sola sus principios que venían de aquella Nota del Compromiso de los católicos en la Vida Pública. Solos hemos ido a los Tribunales una y otra vez. Solos fuimos aquella mañana de diciembre de 2006 cuando tomamos la determinación de poner fin a las trituradoras del siniestro Morín. Nadie habló de nosotros- Y cuando Morín fue detenido, fue noticia el hecho, pero no quien había impulsado la acción.

No nos importó. No buscábamos otra cosa que detener el Holocausto de indefensas criaturas.

Solos fuimos a los Tribunales en Madrid a personarnos donde Esperanza Aguirre y su equipo jurídico no quiso ir, cuando llevaron expedientes de clínicas abortistas a los Juzgados. Sin nosotros esas causas abiertas habrían sido archivadas.

Esa misma Esperanza que subvenciona los abortos en clinicas privadas de Madrid y, simultáneamente, mandó los servicios de Inspección –por primera vez en muchos años- para evitarse la imagen de la Guardia Civil cerrando algunas de estas Checas que existen en esta capital.

Hemos ido a Ibiza y a Extremadura a defender nuestra Fe de toda injuria o blasfemia. Para pedir respeto a la profesión de un credo religioso.

Hemos ido a Cataluña y a Galicia. A tratar de impedir un referéndum que consagra un Estatuto secesionista, materialista y profundamente anti humano. Y a tratar, en Galicia, de pedir responsabilidades a quien, con dinero público, ha edificado palacios y oficinas con un lujo que son un insulto muy grave a la dignidad de todos los que, ahora, ya no tienen ni el subsidio de desempleo.

En todas estas acciones hemos esperado que llegara un apoyo del Partido que dice defender los valores y principios del Humanismo Cristiano. Nunca nos llegó.

Nuestra, por el momento, falta de representación en las Instituciones nos ha obligado a un trabajo extenuante. En la calle, en los medios que nos han querido acoger y escuchar. Agradezco a Javier Paredes sus programas. A Enrique de Diego cuantas veces en Intereconomia nos ha dejado defender la Vida. A televisiones francesas que se interesaron por nosotros. A COPE que, sin la valiente capacidad periodistica de Javier Esparza no hubiéramos tenido allí voz. A Cesar Vidal, cuya inteligencia la ha abierto el camino del encuentro con esta fuerza política. A todos y de todos aquellos medios digitales que, a fuerza de reiterar nuestro mensaje lo han amplificado.

AES nació sola, aparentemente. Pero ya no lo está. Estáis vosotros y cuantos miles de personas han salido a la calle con la imagen del bebe poniéndose de pie con el pañal y nuestro logotipo cada 28 de diciembre. Gracias a vosotros, en muchos rincones de España se ha ido conociendo qué es AES.

No somos un partido sólo pro vida –como ya le gustaría a más de uno con poltrona en calle Genova-. Cuando hemos denunciado a Zapatero, Carod y Mas no luchábamos por la Vida. Luchábamos por España. Por esta Tierra. Por esta Hermosa y Sagrada Tierra.

Buscábamos que la igualdad entre nosotros, españoles de cualquier rincón, fuese una realidad y no una enunciación de una Constitución que muchos han ido sobre pasando con sus derivas estatutarias. Y el Supremo nos dijo que lo que habíamos hecho estaba bien, pero debía hacerlo una fuerza con representación parlamentaria. Y lo remitimos a Mariano Rajoy. Y no tuvimos más que silencio.

Cuando hemos denunciado –ayer mismo- a funcionarios y autoridades policiales por su presunta intervención en la manipulación de datos en el Sumario del 11-M, lo hicimos por buscar la Verdad. No con fin electoral. Sino porque de esa Verdad –que llegará algún día- podremos reconciliarnos unos con otros, sobre una tragedia que volvió a dividir a los españoles en las calles.

Nosotros no actuamos en política por criterios de oportunidad o de poder, o de mayor éxito. No. Nosotros comparecemos para ofrecernos a España en servicio de la Verdad.

Ésa es la guia de AES: la Verdad.

La verdad sobre el origen de la Vida, que nos empuja a defender y propugnar que se ha de constitucionalizar –tanto aquí como en Europa- desde su instante mismo de concepción hasta su fin natural.

Somos únicamente nosotros, la fuerza política que comparece –reconociendose en los Padres de Europa: Schumann y Gasperi- para insertar en los cuerpos legislativos un núcleo esencial de valores que son y han de ser pre políticos. Porque sólo desde esos valores, somos personas en la sociedad y no objetos de un Poder creciente y totalitario.

La Verdad sobre la Familia.

La Verdad sobre la Libertad de los Padres a educar a sus hijos.

La Verdad sobre un Orden Social basado en el Bien Común. Ha sido AES quien ha denunciado los abusos de los poderes bancarios con sus beneficios injustificados en créditos con tipos que no responden a la realidad del euribor, y de la asfixia que ello supone a familias y pequeños empresarios.

Ha sido AES la que ha denunciado la ausencia de un precio único e igual sobre la vivienda protegida, para proteger así a los más desfavorecidos y a las familias jóvenes que quieren comprometer su vida en un proyecto de Amor.

Hace más de un siglo un filósofo vino a anunciar la muerte de Dios. Señalaba precisamente como los valores del cristianismo eran algo negativo. Cómo precisamente la afirmación de lo que él llamaba “Vida” eran una serie de contravalores que hoy vemos instalados en nuestras sociedades.

Nietzsche, éra quien decía esto. Con su mensaje vimos pasar los totalitarismos del siglo pasado. Con su mensaje, y gracias a él, el aborto se instaló en Europa. En la Rusia Comunista –para evitar que las mujeres dejaran de producir si quedaban embarazadas, y en aquella Alemania y su utopia satánica y racialista. Hoy, no se anda mucho más lejos. Anoche, Juan Manuel de Prada se hacía eco del reportaje denuncia en el que empresarios indican a las mujeres embarazadas donde y cómo pueden ir a abortar para seguir trabajando.

El Derecho a la Vida como Derecho Depredado. Eso está en juego en Europa. El restituir esos Valores que AES defiende o dejar que sea el Estado el que disponga de cuando entramos y salimos de este mundo.

Nuestro mensaje no es “cómo arrogarnos la Vida, para encontrarla”, sino dar la Vida. No teniendo, ni disponiendo de ella, sino dándola. Y ése es el sentido de todo cristiano: no tomar para sí, sino dar.

Y no hay mejor forma de dar, que testimoniar –aunque sea en solitario- la defensa de esos valores (aunque al Sr. Mayo Oreja le parezca de poco valor ya el “testimonio” como dijo en el programa de Federico). Testimonios como el de Vicky Paniagua en Valencia, iniciando las Veladas por la Vida. Ella sóla ante las clínicas abortistas. Prendiendo la llama de unas velas que se han extendido por España.

Testimonios como el del socialista Joaquin Mantero en Sevilla, manifestando que nunca el Estado puede decidir sobre la Vida. Como el de Mercedes Aroz, cristiana ejemplar, renunciando a toda vida política en el PSOE por contradecir su Fe.

Como el que nos aquí, Pilar Gutiérrez desde “Unidos por la Vida” con su infatigable presencia por afirmar ese primer derecho.

Y no puedo dejar de referirme a ese otro testimonio joven, maravilloso. Ocurrió como sabéis en Castellon. En un acto del Partido Popular. Unos jóvenes formularon con una pancarta una pregunta no beligerante ni ofensiva “¿Está el PP en contra del aborto?”. El resultado, si habéis visto el video, es revelador: fueron echados con gritos, insultos y amenazas de agresión. No ha habido ningún dirigente del PP que les haya defendido o que haya querido hablar de esto.

Yo no haré un discurso de la ofensa. Yo creo y tengo la esperanza de que cada español, esté donde esté, se detendrá un día y examinará en su conciencia dónde nos ha llevado ésta deriva.

En una época de crisis nacional, las personas de buena voluntad y generosas deben ser capaces de unirse independientemente de los partidos o de la política.

Ha llegado la hora. La hora que como nación cumplamos nuestros compromisos con lo que hemos sido.

Nos enfrentamos a una crisis moral como nación y como pueblo. No basta –sólo- con manifestaciones en las calles. No es suficiente. La Vida no se defiende sólo con movimientos en las calles o discursos. Es la hora de actuar en el Congreso, en el Parlamento de Estrasburgo, en los órganos legislativos locales, regionales, pero sobre todo, en todas y cada una de nuestras vidas.

Damos por concluido un estilo de hacer política insultando al contrario, degradando la dignidad del adversario, siendo incapaces de ver sus aciertos. Un estilo donde se antepone la secta antes que el interés general; la comunidad autónoma a la Nación que la contiene; el interés económico antes que la solidaridad con el necesitado y desamparado.

Y lo volveré a decir. Volveré a repetir aquí, hoy ahora, lo que he ido diciendo por otros rincones de España estos días:

Rindo un tributo de agradecimiento a todos los que han salido a la calle contra el terrorismo, por la libertad de educación, por el derecho de la familia a ser ella misma, por la unidad de España. A todos ellos, en los que siempre me reconoceré, les digo que ha llegado la hora de trabajar juntos. De sentirnos abrazados calidamente por la misma bandera roja y gualda, la cual nunca será utilizada como instrumento arrojadizo, sino como manto protector.

Es el momento de apostar porque hombres y mujeres que defienden esos principios sean llevados a las instituciones. Que su voz sea oída.

“No debéis tener miedo de soñar con los ojos abiertos con grandes proyectos de bien, y no tenéis que dejaros desalentar por las dificultades”.

Dios os bendiga y bendiga a esta sagrada y hermosa tierra que se llama España.

Discuso Elecciones Europeas 2009

Alternativa Española comparece, una vez más, a la vida pública para participar en proceso electoral. Esta vez, para buscar el apoyo suficiente para que su voz se escuche en Estrasburgo.

Comparecemos para manifestar el intenso déficit democrático que se ha adueñado de nuestras instituciones, nacionales y europeas. Quizá sorprenda este mensaje. Pero lo cierto es que Alternativa Española se reconoce en el mensaje de los Padres de Europa.

Me vais a permitir que haga un pequeño y breve viaje en el tiempo para recordar qué Europa quiso ser edificada tras la mayor y más terrible de las guerras sufridas.

De aquella Europa que, sobre las de 1945, un grupo de políticos cristianos quiso dejar sentados los principios de una paz continental que evitara nuevos enfrentamientos civiles. Y, para nosotros, algo muy importante en todo aquello, es que lo quisieron hacer sin dejar su Fe en el ámbito privado.

Los más importantes de ellos fueron Robert Schuman y Alcide de Gasperi.

Robert Schuman se distinguió por la búsqueda constante de paz entre dos de los principales contendientes en la Segunda Guerra Mundial: Francia y Alemania. Fue constante a lo largo de su vida en la defensa del Cristianismo como núcleo y esencia del proceso de construcción de Europa.

Así, el 19 de marzo de 1958, en un discurso sobre el proceso de unificación europeo llegó a afirmar que “todos los países de Europa están impregnados de civilización cristiana. Ella es el alma de Europa y hemos de devolvérsela”, así como en Pour l’Europe escribe que “este conjunto [de pueblos] no puede y no debe quedarse en una empresa económica y técnica. Hay que darle un alma. Europa vivirá y se salvará en la medida en que tenga conciencia de sí misma y de sus responsabilidades, cuando vuelva a los principios cristianos de solidaridad y fraternidad.”

Debemos la Democracia al Cristianismo. Y si éste se oculta, se persigue o se ignoran sus raíces, todos perdemos en libertad y dignidad. Precisamente Schumann, escribía esto mismo en el capítulo III de su libro Pour l’Europe “la democracia debe su existencia al Cristianismo”.

Del espíritu fundador de aquellos hombres tenemos la Bandera de la Unión Europea. Su color azul (por el manto de la Virgen) y las doce estrellas (cuando los primeros países que formaron el mercado común no pasaban de la media docena), es igualmente significativa por esa razón.

En el año 1950 se convocó un concurso de ideas para confeccionar la Bandera de la recién nacida Comunidad Europea. Un artista de Estrasburgo, Arsene Heitz presentó el suyo, el que hoy conocemos de doce estrellas sobre fondo azul. La elección no fue baladí.

Heitz contó no hace mucho que él era un ávido lector de la historia de las apariciones de la Santísima Virgen en la Rue du Bac en París. Y que en el alma de Heitz habían estado presentes las palabras del Apocalipsis: “Una gran señal apareció en el cielo: La Mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas”. Y sin percatarse, quizás, los delegados de los ministros europeos adoptaron, oficialmente, la enseña propuesta por Heitz en la fiesta de la Señora: el 8 de diciembre de 1955.

Desde entonces esa bandera representa un gran reto, que nos ha propuesto el sucesor de San Pedro, Juan Pablo II: re cristianizar el Viejo Continente con el ejemplo de nuestras vidas y el testimonio de nuestra palabra.

¿
¿Podemos decir que aquél espíritu con el que fue creada la Unión Europea pervive hoy?

Soy de los que piensan que lo han ido diluyendo. Víctima de la burocracia dirán quienes piensan en términos estrictamente economicistas. Yo digo que víctima del enfrentamiento entre dos concepciones del mundo en la que una parece estar dejando lugar a la otra. Entre la dilución y depredación de los Derechos Humanos y contra la Dignidad de la Persona.

Esos Derechos Humanos plasmados en la Declaración de San Francisco de 1.948 cuando, finalizada la II Guerra Mundial se quiso juzgar por crímenes contra la Humanidad a los vencidos y culpables de la muerte de millones de personas.
En aquella declaración se buscó plasmar, como cuestiones que debían anteceder a toda ley votada en los parlamentos o redactada por los gobiernos, un conjunto de derechos que nadie podría disponer porque forman parte de la íntima esencia de la persona.

Juan Pablo II dirá que esos Derechos vienen de la dignidad misma de la persona.

Estos Derechos Humanos desde finales de los años 80 y 90 están siendo redefinidos –especialmente en la Unión Europea- contemplando, entre otros, el “derecho a la salud reproductiva” (concepto por el que se introduce en las legislaciones nacionales el derecho de la mujer al Aborto).

Si los Derechos Humanos han sido la plasmación de cuestiones pre políticas, de un derecho natural que ha de preceder a los ordenamientos constitucionales (para que no volviera a ocurrir un nuevo Auschwitz), ahora se están convirtiendo en instrumento para despojar –en muchas ocasiones- a la persona de su dignidad (la reciente votación en el Parlamento de Estrasburgo el 14 de enero de 2009, es muy ilustrativa en este sentido, cuando 13 eurodiputados del Partido Popular votaron a favor de una Resolución sobre la situación de los Derechos Fundamentales en la Union Europea en la que se declaraba el aborto como un “derecho” de la mujer dentro del eufemístico término de los “derechos a la salud reproductiva”). El mismo Tratado Constitucional de la Unión Europea ha dejado fuera los términos “inherentes” e “inalienables” en su Declaración de Derechos, sin mantener las definiciones de matrimonio y las familias heterosexuales.

Así vemos que si el Derecho a la Vida está recogido como el primer derecho en la Declaración de los Derechos Humanos de San Francisco de 1.948, son muy numerosos los estados de Europa que ahora recogen el Aborto como una posibilidad y “un derecho”.

Y si los Estados (antes llamados Cristiandad) ya no reflejan esas cuestiones fundamentales, no nos extrañemos tampoco que puedan acabar en “Tiranías”, perfectamente democráticas. Pero tiranías, porque lo que es bueno y malo no lo decidirá la Dignidad de la Persona, sino los intereses del mercado, de la publicidad o de oscuros intereses de Poder. Y será malo –aunque se exprese en mayorías depositadas en las urnas-.

Esta falla, ésta quiebra ha sido advertida por filósofos desde el mismo laicismo y por Joseph Ratzinger (hoy,Benedicto XVI)

Jurgen Habermas y el –entonces- Cardenal Ratzinger pusieron el dedo en la llaga en esta materia cuando se preguntaron si no debía existir un núcleo de cuestiones al margen de todo relativismo como garantía de la existencia de la democracia en sí misma. Y la respuesta era afirmativa. Habermas y Ratzinger consideran que “la política es justa y promueve la libertad cuando sirve a un sistema de verdades y derechos que la razón muestra al hombre”. Eso es Derecho Natural.

Platón hablaba ya de ello cuando decía que la Verdad no es producto de la “política”. Por eso, cuando las democracias relativistas piensan que sí lo es, se aproximan a esos totalitarismos que combatieron y comparten –como vemos- el olvido por la defensa del primer derecho: la Vida.

Por eso estamos aquí. Por eso nace AES. Por todo eso queremos constitucionalizar el Derecho a la Vida desde su inicio a su fin natural, el Derecho a la Familia –la compuesta por hombre y mujer, el derecho a que los hijos reciban la educación que decidan sus padres con total y plena libertad; el Derecho a profesar una creencia religiosa y expresarla públicamente sin ofensas, blasfemias o insultos ni vejaciones; el Derecho a que exista una Economía basada en el Bien Común que busque la Justicia Social y no la depredación especulativa y financiera sobre el más desprotegido
.
Esos son los principios innegociables que fueron enunciados por Joseph Ratzinger un 24 de noviembre de 2003 en una Nota histórica ya. Y que, para nosotros, en AES, constituyen nuestra Carta Fundacional.

ALTERNATIVA ESPAÑOLA concurre a la vida pública porque esos principios y la propia existencia de España se encuentran en grave riesgo.

Decía Lincoln que “Una casa dividida contra sí misma, no puede mantenerse en pié”, y que “No esperaba que la Unión se disolviera, pero sí esperaba que dejara de esta dividida”.

Nosotros también. Nosotros vemos una Patria dividida, fragmentada en 17 partes no solidarias, en riesgo, por ello de disolución por el cáncer del egoísmo y la injusticia, cuando no de la más profunda corrupción. Esta última es, por cierto, lo que ha motivado a que los torys ingleses hayan pedido a sus compatriotas residentes en España, que voten el 7 de junio a AES como apuesta clara por la limpieza en las corporaciones locales. (residentes que alcanzan en nuestro pais la cifra de 800.000). Apoyo que se ha visto secundado por la Fundación Konrad Adenauer. Apoyo también nos ha dado la comunidad judía de Málaga y Melilla.

Nosotros, decía, como Lincoln, vemos España como una casa que se ha vuelto contra sí misma. Con más de un millón de abortos desde 1.985, abocados a una nueva Ley que convierta en derecho lo que hasta ahora era un delito y un fraude vergonzoso.
Con más de cuatro millones de desempleados. Industrias desmanteladas. Tejido productivo roto. Especulación y codicia como filosofía de un sistema que de socialistas a populares y de populares a socialistas ha recorrido estos años, creando una burbuja que ha creado la sima donde ahora nos encontramos.

Desprotección de la Familia, del no nacido, imposición ideológica desde el Estado sobre el derecho privativo de los padres sobre la educación de sus hijos. Fragmentación lingüística e utilización de nuestras peculiariades regionales como instrumentos de dominación totalitaria sobre el resto.

¿Acaso no es dominación totalitaria lo ocurrido en Ibiza, en el Instituto Cervantes a un niño de 11 años? ¿Qué una profesora se escandalice de que en un hogar español se hable el español no es dominación totalitaria? ¿ A qué clase de locura hemos llegado en España que no reaccionamos ante nada?

Pero sigo: Desprotección de los trabajadores. Amenazando las patronales con que si no aceptan la liberalización de los despidos, las pensiones peligrarán…como ha dicho Díaz Ferran recientemente.

Silencio de los sindicatos, sepultados bajo las toneladas de euros que Zapatero les ha dado para anestesiar una protesta social que sería clamorosa si no gobernara el partido socialista.

¿Porqué entonces salir del silencio? ¿Por qué estamos aquí?

Como decía un buen y gran amigo mío, Jose Javier Esparza, creo que todos estaremos de acuerdo en que España padece una grave crisis nacional. No nos amenaza ningún poder extranjero, ni las estructuras sociales y legales se han desplomado con estrépito, ni hay revueltas en las calles, pero la conciencia de crisis nacional es evidente. Quizá, para empezar, por el propio hecho de que cada vez menos compatriotas nuestros poseen tal conciencia. Las peores enfermedades suelen ser las que no se ven. Esa es nuestra situación. Por así decirlo, nos estamos vaciando desde dentro.

No se percibe, en términos generales, un compromiso ciudadano con España como nación, y eso afecta tanto al español de a pie como a las elites políticas, financieras, mediáticas o culturales, que son sin duda las que más responsabilidad tienen.

¿Qué es lo que queremos salvar?

La supervivencia de la nación histórica depende esencialmente de que las personas y las comunidades estén dispuestas a prolongar una herencia común. Sin esa voluntad, nada es posible; nuestra huella se difuminará, quizá convertida en otra cosa, como se extinguió la Atenas de Pericles, la Grecia de Alejandro o la Roma de los césares. Me niego a que sea nuestro destino; y, en todo caso, reivindico nuestro derecho a dar la última batalla.

A dar esa batalla cultural y política. Por los Valores. Por la Vida, `por la Familia, la Libertad y la Justicia Social. Por la Unidad y la libertad de la Nación que nos contiene. Y a darla en Europa.

Por eso Alternativa Española estará en las Instituciones Europeas. Para reclamar una auténtica democracia. Porque desde ese mal llamado “euroescepticismo” (donde se esconde en muchos casos, la defensa de una Europa mucho más plural y justa que la que ahora tenemos) es donde late la posibilidad de un importante viraje en el ocaso al que nos dirigimos)

El Tratado Europeo, en su artículo I – 2 propone como valores propios de la Unión, los del liberalismo progresista, que no son más que los arrolladoramente difundidos por la globalización. Sólo así puede comprenderse que Turquía sea firme candidata al ingreso en la Unión y Marruecos llame a su puerta paciente pero insistentemente.

1. El Tratado Europeo no ha sido elaborada por un Parlamento elegido con mandato constituyente, sino redactada en la frialdad de su gabinete y a espaldas de los ciudadanos por Giscard
2. La Comisión y el Consejo mantienen la iniciativa de proponer y aprobar las leyes comunitarias en un porcentaje que llega hasta el 70 %. El Parlamento Europeo, la única Institución elegida directamente por los ciudadanos, tiene un papel secundario.
3. Las condiciones que la Constitución impone para que los ciudadanos puedan proponer una Iniciativa Legislativa Popular, la hacen imposible en la práctica.
4. Refuerza el poder de decisión de las grandes potencias europeas (especialmente Alemania) en detrimento de los estados más pequeños.
5. Facilita la Europa de las dos velocidades (cooperación reforzada), al permitir a las grandes potencias europeas desarrollar al margen de los demás Estados, aquellos acuerdos que consideren oportunos.

Los sucesores y herederos de quienes asestaron el golpe certero y fatal a la unidad espiritual de Europa, nos proponen hoy como máxima norma y supremo ideal una democracia que niegan y pervierten en la práctica.

Y, en medio de este gravísimo escenario, nuestros queridos políticos del PP y del PSOE, del PSOE y del PP, siguen con sus cuitas, queriendo convertir estas elecciones en unas primarias donde uno –como el viejo cuadro de Goya- siga golpeando al otro, indefinidamente.

Yo creo y tengo la esperanza de que cada español, esté donde esté, se detendrá un día y examinará en su conciencia dónde nos ha llevado ésta deriva.

En una época de crisis nacional, las personas de buena voluntad y generosas deben ser capaces de unirse independientemente de los partidos o de la política.

Recientemente hemos visto cómo la defensa de la Vida ha vuelto a adquirir protagonismo en las calles (después de muchos años de silencio cómplice o despreocupación).

Nuestra constitución dice que todos somos iguales y que tenemos derecho a la vida. ¿Cómo podemos mantener ese aserto cuando hemos visto lo ocurrido en las clínicas de Barcelona o de Madrid? ¿Cómo vamos a dejar la defensa de la Vida en manos de quien ha dicho en la TV en el programa “Tengo una pregunta para Vd” que la actual Ley del Aborto le parece “justa y equilibrada con alguna salvedad” y que “fue consensuada”?

¿Cómo vamos a dejar en manos de un Presidente como Zapatero, la defensa del más indefenso si abre la puerta a su muerte de los modos más infernales que se puedan imaginar? (No les leo las declaraciones del imputado en el barco abortista “Woman in waves”, el Dr. Carbonell, en la querella que AES, en solitario, emprendió, por respeto y decencia)

Ha llegado la hora. La hora que como nación cumplamos nuestros compromisos con lo que hemos sido.

Nos enfrentamos a una crisis moral como nación y como pueblo. No basta –sólo- con manifestaciones en las calles. No es suficiente. La Vida no se defiende sólo con movimientos en las calles o discursos. Es la hora de actuar en el Congreso, en el Parlamento de Estrasburgo, en los órganos legislativos locales, regionales, pero sobre todo, en todas y cada una de nuestras vidas.

Ya no basta con culpar a los demás. Decir que es culpa de una región o de otra. De un presidente o de otro. Tenemos ante nosotros el imperativo moral de conducir a España a un cambio de rumbo, de forma pacífica y constructiva para todos. En Política, en nuestra forma de entender España y el servicio a los demás, ha terminado el tiempo infantil. Damos por concluido un estilo de hacer política insultando al contrario, degradando la dignidad del adversario, siendo incapaces de ver sus aciertos. Un estilo donde se antepone la secta antes que el interés general; la comunidad autónoma a la Nación que la contiene; el interés económico antes que la solidaridad con el necesitado y desamparado. ¡No basta con que Cáritas ayude a los más humildes! ¿Qué estamos nosotros haciendo por esos compatriotas para aliviar su situación? ¿Hemos pensado en lo depredatorio de un sistema llevado por la codicia que les ha llevado a esa situación?

Me preocupa especialmente la paz entre los españoles. Me preocupan los millones de españoles que, carentes de recursos, puedan ser empujados a soluciones sin alma. Y también me preocupan los que no hacen nada y ven el triste espectáculo que es España hoy. Esos son, especialmente, los que invitan a la vergüenza.

Quiero, no obstante lo dicho anteriormente, rendir un tributo de agradecimiento a todos los que han salido a la calle contra el terrorismo, por la libertad de educación, por el derecho de la familia a ser ella misma, por la unidad de España. A todos ellos, en los que siempre me reconoceré, les digo que ha llegado la hora de trabajar juntos. De sentirnos abrazados calidamente por la misma bandera roja y gualda, la cual nunca será utilizada como instrumento arrojadizo, sino como manto protector.

Es el momento de apostar porque hombres y mujeres que defienden esos principios sean llevados a las instituciones. Que su voz sea oída. Que el grito silencioso de los no nacidos no se vuelva a escuchar, porque esos hombres y mujeres han salido del anonimato para defenderles.

En esta empresa cabemos todos. Recuerdo el testimonio reciente de un socialista andaluz, Joaquín Montero, segundo teniente alcalde de Sevilla, y que acudió a Madrid a la marcha por la Vida. El lo dice muy claro: “Una sociedad o grupo de poder no puede legitimar qué vida merece ser vivida y cuál no”. Su testimonio ejemplar es como el de la ya ex senadora socialista Mercedes Aroz, que renunció a todo cargo público en el PSOE porque violentaba sus creencias morales y cristianas.

AES ES NECESARIA EN ESPAÑA Y EN EUROPA

Y ello es así, porque en la actualidad quienes pretenden que la Verdad, que la Dignidad de la Persona sea una cuestión que anteceda a lo que cualquier Parlamento pueda decidir, encuentran una resistencia silenciosa cuando no hostil.

¿Acaso alguno de Vdes. ha sabido por algún telediario o titular de prensa escrita el apoyo de los Torys ingleses a AES? ¿Acaso alguno de esos medios ha llamado al Secretario General de AES –como hizo la otra noche, maravillosamente, por cierto- César Vidal, para que explique el porqué y cómo de ese apoyo para aportar una ventana de regeneración moral y democrática a España?

Es la batalla a la que me refería al inicio. Esos frentes que luchan entre sí y en el que uno de ellos parece ceder –sin mucha oposición- el espacio al otro.

¿Qué esta sucediendo? Hoy, existe una gran tendencia a privatizar el cristianismo. A considerarlo como algo parecido a un hobby. Como algo similar a coleccionar sellos. Pero esto es contrario a la misma declaración de derechos humanos que habla de la libertad religiosa en su artículo 18.

Cuando escuchamos a la Vicepresidenta del Gobierno de Zapatero decir “La Fe no se legisla”, ¿qué nos está queriendo decir? Nada menos que es imposible afirmar cuestiones de Verdad, nacidas del Derecho Natural, del conocimiento de la dignidad de la Persona. Y con ello, dejan al arbitrio, a su arbitrio definir que el Estado puede legislar cuando y cómo entramos en esta Vida y cuando y cómo la podemos dejar. Si somos genéticamente aptos, afortunados de que una madre nos quiera acoger o le resulte una “molestia” que le “fastidiaría su propia vida” o, si ya ancianos y enfermos, nuestros allegados o familiares deciden poner fin a la “carga” que representásemos para ellos.

Esa es el terrible significado del relativismo.

Pero yo os afirmo que UN CRISTIANO QUE DEJA DE SER CRISTIANO EN LA ESFERA PÚBLICA, NO ES UN VERDADERO CRISTIANO Y NO CONOCE ABSOLUTAMENTE SU FE.

Hoy nuestras sociedades son multiculturales y no hay estados confesionales. Eso no significa que debamos renunciar a la Verdad. Precisamente si citábamos ese núcleo de cuestiones esenciales que deben estar en las democracias para que éstas sean tales, la propuesta hoy (y en ello está Benedicto XVI) es el retorno del Derecho Natural como puente entre creyentes y no creyentes, como conjunto de verdades –escritas en el corazón de todos- que hagan posible que el respeto a la Vida, a la Familia, al Bien Común, a la Libertad sea algo posible.

La idea no es “estados cristianos”, sino estados basados en la verdad sobre el ser humano. El Papa ha advertido que la negación de la Verdad es el problema clave en la política y en la sociedad europea. Y es cierto. Si la verdad es una mera opinión, donde todo es posible, la tiranía está servida.

Por ello, quizá haya también que cuestionarse porqué sólo parece escandalizar que una niña de 16 años pueda abortar sin trabas, y nadie haya cuestionado si una mujer de 20 o 30 años lo hace igualmente. El debate que en esa mal llamada “derecha” se ha instalado es falso, es perverso, es connivente con el Mal. Porque no ataca la raíz: ¿Dónde empieza la Vida? Y sabido en qué momento empieza la vida, la ilicitud de que cualquier ser humano, de la edad que sea, de la condición que sea, pueda disponer sobre su eliminación por conveniencia, por miedo, por presión, por capricho.

Los mismos que se horrorizan de que una niña de 16 pueda abortar sin conocimiento ni consentimiento de sus padres o tutores, miran para otro lado si esa misma menor, acude a un centro de planificación familiar a que la dispensen una PDD o una RU 486. Y lo hacen porque ellos activamente (o pasivamente con su voto) son los responsables de que una niña de 16 o 12 años pueda abortar con dispositivos químicos que ellos mismos legislaron en el año 2000 de la mano de Ana Pastor.

Es hipócrita la discusión sobre los “16 años”. No la ha instaurado el PSOE. Fue el propio Partido Popular el que abrió la espita en el año 2002 al aprobar la Ley de Autonomía del Paciente. Con ella se dio luz verde a que menores de 18 años no necesitaran ni del consentimiento ni del conocimiento de sus padres para consentir intervenciones quirúrgicas (desde trasplantes a cirugías de alto riesgo)

Ya basta. Ya basta.

Ya basta de partidos que miran a otro lado y que quieren sepultar a AES para que su mensaje no se conozca y les deje en evidencia.

Nuestro común combate, el de los cristianos y laicos respetuosos con la Ley Natural, es el de comparecer en la vida pública para afirmar la validez de esos Universales.

Debemos ayudar a la sociedad a ganar de nuevo el respeto por el ser humano. Este es el único modo de combatir el aborto y la eutanasia, asi como otras invasiones de la dignidad humana en el ámbito de la ingenieria genética y la bioética.

Somos nosotros, los cristianos de toda condición, clase social, origen o simpatías, los que debemos proponer restaurar y dar sentido al misterio de la sacralidad de la persona para que la gente se de cuenta de que somos mucho más que carne y huesos. Que un anciano o un enfermo también poseen belleza. Que en el otro, reconocemos un hermano y no un objeto.

Somos nosotros, los llamados a quitar poder al mercado, para que lo recupere la política en beneficio del bien social al que debe someterse toda economía dirigida al Bien Común.

¿No es acaso profundamente obsceno escuchar mensajes de congelaciones salariales mientras empresas realizan ERES y se llevan la producción a Asia? ¿No es obsceno que el salario mínimo sea de 624 €/mes y el de un diputado de a pie pueda llegar a 6.500 € y sólo necesite siete años de cotización para alcanzar lo que a Vdes. y a mí nos cuesta 35 años de trabajo?

¿No es obsceno que los diputados sean los únicos en España que estén exentos de tributar un tercio de su sueldo al IRPF?

Es obsceno. Como lo es, seguir permitiendo ingentes partidas millonarias de propaganda institucional, coches oficiales, viajes sin sentido, televisiones autonómicas al servicio del partido que las gobierna. OBSCENO

Es obsceno escuchar después a estos mismos políticos –que salieron de listas cerradas y se constituyeron en casta feudal- que el problema es el elevado número de funcionarios. ¡Ellos, los que se han constituido en 17 neofeudalidades, contribuyendo a que ni educación, ni sanidad, ni lengua nos puedan ya ser comunes ni nos den la igualdad que garantiza la Constitución!

Nuestros abuelos, nuestros respetados y venerados abuelos sufrieron una guerra. Civil. Espantosa. Cruel. Pero supieron reconciliarse. Muchos de ellos, -como mis abuelos-, desde el amor (muchos habréis leído la historia de mi abuelo republicano, luchador en la Batalla de Teruel y mi abuela alicantina que escuchó las balas que mataron a Jose Antonio y paso toda su vida recordándome, con enorme ternura, el sonido de aquellos disparos). Y nuestros abuelos hicieron eso bien.

Y nuestros padres ya reconciliados entre sí, decidieron hace 30 años dar un paso hacia un régimen que ellos pensaron traería un futuro mejor para los que hoy estamos aquí. (Yo, entonces sólo era un niño de 12 años)- Y nuestros padres, -que obraron con amor y buscando la paz entre todos nosotros- hicieron bien.

Y nosotros, ahora, en el respeto y el amor a nuestros antepasados no podemos ser estatuas de sal. Si queremos ser como ellos, como nuestros abuelos y padres, nos debe guiar el Amor. Amor a España y a nuestros hijos y los que pisarán esta tierra cuando ya no estemos.

Es la hora de actuar. De tomar una determinación. Sin miedo. Como ellos hicieron. Y decir cuantas cosas hay ya entre nosotros que no funcionan. Cuánto de lo que nos rodea nos lleva a la crisis y parálisis nacional.

El no respeto a la Vida misma, viene del Odio. Del odio a la mujer (es curioso que se digan defensores de los derechos de la mujer los que, precisamente, la impulsan a que destruya lo que más se puede amar bajo este cielo: un hijo)

La pobreza, el hambre, el paro. Todos esos jinetes que han sido soltados sobre España y Europa vienen también de una concepción equivocada de la Persona. De un odio por su dignidad y su más íntima libertad.

Sois necesarios. Si estáis aquí, ya habéis sido tocados para formar parte de una minoría decidida a cambiar las cosas en España.

Hemos de afirmar el triunfo del Amor, sobre quienes consideran que la relación entre un hombre y una mujer es algo sujeto a fin temporal. Frente a esas uniones a prueba, a la banalización del afecto.

Siempre tengo presente, entre mis lecturas un discurso pronunciado en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma el pasado 20 de diciembre de 2007. Constituye todo un síntoma profético de aquella frase de Andre Malraux “El siglo XXI será religioso o no será”.

Lo pronunció Sarkozy. En ese discurso afirmó –con Benedicto XVI- que “Una nación que ignora la herencia ética, espiritual, religiosa de su historia, comete un crimen contra su cultura, contra esa mezcla de historia, patrimonio, arte y tradiciones populares. Arrancar la raíz es perder la significación, es debilitar el cimiento de la identidad nacional y secar aún más las relaciones sociales que tanta necesidad tienen de símbolos de memoria”.

Sarkozy apostó por una laicidad positiva, aquella que considere que las religiones no son un peligro, sino que son un Valor. “Francia –decía- necesita católicos que no teman afirmar lo que son y en lo que creen”

No puedo estar más de acuerdo con esas reflexiones. Y afirmo lo mismo. España necesita que los católicos no tengan miedo alguno en decir que lo son. España necesita que todas aquellas personas que, incluso sin ser católicas, lleven los principios de la Ley Natural impresos en sus corazones, y apuesten decididamente por programas de Valores y Principios frente al economicismo y materialismo que nos asfixia.

En Alternativa Española no pretendemos llevar la felicidad a cada hogar, ni crear un hombre nuevo. Cuantas veces cualquier ideología ha intentado eso, ha creado un infierno totalitario, al querer emular a Dios –obviandolo-.

Tenemos demasiado cercanos los padecimientos del siglo XX, muy bien relatados por Juan Pablo II en su póstuma obra “Memoria e Identidad”, como para pretender algo parecido.

No.

Nuestro Proyecto es un Proyecto de Libertad profunda.

AES es un Proyecto de Libertad, para devolver a cada español el orgullo y la alegría de serlo, no por patrioterismo, no por nacionalismo, sino por la gratitud de sentirse parte de una Patria que garantiza la igualdad, la solidaridad y que sirve al Bien Común.

Como dijo uno de los fundadores de Europa, tras la segunda guerra mundial Schuman: “la peor responsabilidad ante la historia es la de las ocasiones que se han dejado perder, y la de las catástrofes que no se han sabido evitar”.

Llevamos un mensaje de concordia el 7 de Junio con nuestro voto. Las papeletas que llenen las urnas de apoyo a este pequeño partido serán vuestro mejor aplauso y la mejor forma de agradecer el trabajo que hemos emprendido desde el año 2004.

Vuestros hijos lo recordarán cuando lo contéis. Recordarán con vosotros en las noches de invierno o en las flores de primavera, que, un día, dejamos todos de ser apáticos, de rendirnos a la desesperación y a la desidia. Que supimos ver en cada español un hermano y en esta tierra, en esta sagrada y hermosa tierra, la casa común donde podernos dar lo mejor de cada uno de nosotros.

Ser altavoces en medio del silencio. Ser luz, vela, antorcha.

Todo puede volver a comenzar. No deis nada por perdido, aunque os parezca imposible. Cada vida de cada niño que permitamos que vea la luz de España es una sonrisa que ganamos en el cielo. No importa cuanto sacrificio nos cueste.

Ayudarnos a llevar estos principios a Europa. Por nuestra libertad, por nuestra dignidad como personas. Ayudarnos el día 7 a SER LIBRES.

Muchas Gracias a todos. ¡Dios Bendiga nuestra Patria y les bendiga a todos Vdes.!

Elecciones Europeas 2009 (Actos en Granada y Jaén)

No muy lejos de donde hoy estamos, se produjo en 1212 un hecho que marcó una inflexión en la historia de España. En las Navas de Tolosa la cristiandad no quiso ser silenciada.

Siglos después, sobre las ruinas de Europa, un grupo de políticos igualmente cristianos quisieron sentar los principios de una paz continental que evitara nuevos enfrentamientos civiles. Lo quisieron hacer muchos de ellos, desde la vida pública, sin dejar su Fe en lo privado.

Los más importante de ellos fueron Robert Schuman, ya beatificado por la Iglesia Católica, y en proceso de canonización. Igualmente, Alcide de Gasperi, en proceso de beatificación.

Tres de los padres de la actual Europa unida eran profundamente católicos. Robert Schuman quien “en un momento de su vida llegó a plantearse el sacerdocio, pero pudo más su vocación política y de servicio, que nace de sus profundas convicciones religiosas, se distinguió por la búsqueda constante de paz entre dos de los principales contendientes en la Segunda Guerra Mundial: Francia y Alemania.

Schumann fue constante a lo largo de su vida su defensa del Cristianismo en el proceso de construcción de Europa. Así, el 19 de marzo de 1958, en un discurso sobre el proceso de unificación europeo llegó a afirmar que “todos los países de Europa están impregnados de civilización cristiana. Ella es el
alma de Europa y hemos de devolvérsela”, así como en Pour l’Europe escribe que “este conjunto [de pueblos] no puede y no debe quedarse en una empresa económica y técnica. Hay que darle un alma. Europa vivirá y se salvará en la medida en que tenga conciencia de sí misma y de sus responsabilidades, cuando vuelva a los principios cristianos de solidaridad y fraternidad.”

Debemos la Democracia al Cristianismo. Y si éste se oculta, se persigue o se ignoran sus raíces, todos perdemos en libertad y dignidad. Precisamente Schumann, escribe en el capítulo III de su libro Pour l’Europe que la democracia debe su existencia al Cristianismo. Nació el día en que el hombre fue llamado a realizar en su vida temporal la dignidad de la persona humana, dentro de la libertad individual, dentro de un respeto de los derechos de cada persona y mediante la puesta en práctica del amor fraterno a los demás. Nunca se habían formulado semejantes ideas antes de Cristo [...] La realización de este amplio programa de una democracia generalizada en el sentido cristiano de la palabra, encuentra su desarrollo en la construcción de Europa

Del espíritu fundador de aquellos hombres tenemos la Bandera de la Unión Europea. Su color azul (por el manto de la Virgen) y las doce estrellas (cuando los primeros países que formaron el mercado común no pasaban de la media docena), es igualmente significativa por esa razón.

En el año 1950 se convocó un concurso de ideas para confeccionar la Bandera de la recién nacida Comunidad Europea. Un artista de Estrasburgo, Arsene Heitz presentó el suyo, el que hoy conocemos de doce estrellas sobre fondo azul. La elección no fue baladí.

Heitz contó no hace mucho que él era un ávido lector de la historia de las apariciones de la Santísima Virgen en la Rue du Bac en París. Y que en el alma de Heitz habían estado presentes las palabras del Apocalipsis: Una gran señal apareció en el cielo: La Mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas. Y sin percatarse, quizás, los delegados de los ministros europeos adoptaron, oficialmente, la enseña propuesta por Heitz en la fiesta de la Señora: el 8 de diciembre de 1955.

Desde entonces esa bandera representa un gran reto, que nos ha propuesto el sucesor de San Pedro, Juan Pablo II: re cristianizar el Viejo Continente con el ejemplo de nuestras vidas y el testimonio de nuestra palabra.

¿Podemos decir que aquél espíritu con el que fue creada la Unión Europea pervive hoy?

Soy de los que piensan que lo han ido diluyendo. Víctima de la burocracia dirán quienes piensan en términos estrictamente economicistas. Yo digo que víctima del enfrentamiento entre dos concepciones del mundo en la que una parece estar dejando lugar a la otra. Entre la dilución y depredación de los Derechos Humanos y contra la Dignidad de la Persona.

Esos Derechos Humanos plasmados en la Declaración de San Francisco de 1.948 cuando, finalizada la II Guerra Mundial se quiso juzgar por crímenes contra la Humanidad a los vencidos y culpables de la muerte de millones de personas. En aquella declaración se buscó plasmar, como cuestiones que debían anteceder a toda ley votada en los parlamentos o redactada por los gobiernos, un conjunto de derechos que nadie podría disponer porque forman parte de la íntima esencia de la persona.

Juan Pablo II dirá que esos Derechos vienen de la dignidad misma de la persona o, mas recientemente, Benedicto XVI señalando que “están basados y plasmados en la naturaleza trascendente de la persona, que permite a los hombres y mujeres recorrer su camino de fe y su búsqueda de Dios en este mundo”

Estos Derechos Humanos desde finales de los años 80 y 90 están siendo redefinidos –especialmente en la Unión Europea- contemplando, entre otros, el “derecho a la salud reproductiva” (concepto por el que se introduce en las legislaciones nacionales el derecho de la mujer al Aborto).

Si los Derechos Humanos han sido la plasmación de cuestiones pre políticas, de un derecho natural que ha de preceder a los ordenamientos constitucionales (para que no volviera a ocurrir un nuevo Auschwitz), ahora se están convirtiendo en instrumento para despojar –en muchas ocasiones- a la persona de su dignidad (la reciente votación en el Parlamento de Estrasburgo el 14 de enero de 2009, es muy ilustrativa en este sentido, cuando 13 eurodiputados del Partido Popular votaron a favor de una Resolución sobre la situación de los Derechos Fundamentales en la Union Europea en la que se declaraba el aborto como un “derecho” de la mujer dentro del eufemístico término de los “derechos a la salud reproductiva”). El mismo Tratado Constitucional de la Unión Europea ha dejado fuera los términos “inherentes” e “inalienables” en su Declaración de Derechos, sin mantener las definiciones de matrimonio y las familias heterosexuales.

Así vemos que si el Derecho a la Vida está recogido como el primer derecho en la Declaración de los Derechos Humanos de San Francisco de 1.948, son muy numerosos los estados de Europa que ahora recogen el Aborto como una posibilidad y “un derecho”.

Y si los Estados (antes llamados Cristiandad) ya no reflejan esas cuestiones fundamentales, no nos extrañemos tampoco que puedan acabar en “Tiranías”, perfectamente democráticas. Pero tiranías, porque lo que es bueno y malo no lo decidirá la Dignidad de la Persona, sino los intereses del mercado, de la publicidad o de oscuros intereses de Poder. Y será malo –aunque se exprese en mayorías depositadas en las urnas-.

Esta falla, ésta quiebra ha sido advertida por filósofos desde el mismo laicismo y por el mejor pensador que Europa tienen en estos momentos: Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)

Jurgen Habermas y el –entonces- Cardenal Ratzinger pusieron el dedo en la llaga en esta materia cuando se preguntaron si no debía existir un núcleo de cuestiones al margen de todo relativismo como garantía de la existencia de la democracia en sí misma. Y la respuesta era afirmativa. Habermas y Ratzinger consideran que “la política es justa y promueve la libertad cuando sirve a un sistema de verdades y derechos que la razón muestra al hombre”. Eso es Derecho Natural.

Platón hablaba ya de ello cuando decía que la Verdad no es producto de la “política”. Por eso, cuando las democracias relativistas piensan que sí lo es, se aproximan a esos totalitarismos que combatieron y comparten –como vemos- el olvido por la defensa del primer derecho: la Vida.

Por eso estamos aquí. Por eso nace AES.

Cuando el 24 de noviembre de 2002, el entonces Cardenal Ratzinger publica su NOTA DOCTRINAL
sobre algunas cuestiones relativas al
compromiso y la conducta de los católicos en la vida política

Lleva a que un grupo de hombres y mujeres españoles se planteen salir de su silencio y manifiesten públicamente su intención de defender los cuatro principios no negociables que, entonces, Joseph Ratzinger (hoy Benedicto XVI) enuncia:

1. La Vida desde su inicio hasta su fin natural.
2. La tutela y la promoción de la Familia.
3. La libertad religiosa
4. El desarrollo de una economía que esté al servicio de la persona y del bien común, en el respeto de la justicia social, del principio de solidaridad humana y de subsidiariedad, según el cual deben ser reconocidos, respetados y promovidos «los derechos de las personas, de las familias y de las asociaciones, así como su ejercicio.

ALTERNATIVA ESPAÑOLA concurre a la vida pública porque esos principios y la propia existencia de España se encuentran en grave riesgo.

Decía Lincoln que “Una casa dividida contra sí misma, no puede mantenerse en pié”, y que “No esperaba que la Unión se disolviera, pero sí esperaba que dejara de esta dividida”.

Nosotros también. Nosotros vemos una Patria dividida, fragmentada en 17 partes no solidarias, en riesgo, por ello de disolución por el cáncer del egoísmo y la injusticia, cuando no de la más profunda corrupción. Esta última es, por cierto, lo que ha motivado a que los torys ingleses hayan pedido a sus compatriotas residentes en España, que voten el 7 de junio a AES como apuesta clara por la limpieza en las corporaciones locales. (residentes que alcanzan en nuestro pais la cifra de 800.000)

Nosotros, decía, como Lincoln, vemos una casa contra sí misma. Con más de un millón de abortos. Más de cuatro millones de desempleados. Industrias desmanteladas. Tejido productivo roto. Especulación y codicia como filosofía de un sistema que de socialistas a populares y de populares a socialistas ha recorrido estos años, creando una burbuja que ha creado la sima donde ahora nos encontramos.

Desprotección de la Familia, del no nacido, imposición ideológica desde el Estado sobre el derecho privativo de los padres sobre la educación de sus hijos. Fragmentación lingüística e utilización de nuestras peculiariades regionales como instrumentos de dominación totalitaria sobre el resto. ¿O no es dominación totalitaria lo ocurrido en Ibiza, en el Instituto Cervantes a un niño de 11 años? ¿Qué una profesora se escandalice de que en un hogar español se hable el español no es dominación totalitaria? ¿ A qué clase de locura hemos llegado que no reaccionamos?

Desprotección de los trabajadores. Amenazando las patronales con que si no aceptan la liberalización de los despidos, las pensiones peligrarán…como ha dicho Díaz Ferran ayer.

Silencio de los sindicatos, sepultados bajo las toneladas de euros que Zapatero les ha dado para anestesiar una protesta social que sería clamorosa si no gobernara el partido socialista.

¿Porqué entonces salir del silencio? ¿Por qué estamos aquí?

Como decía un buen y gran amigo mío, Jose Javier Esparza, creo que todos estaremos de acuerdo en que España padece una grave crisis nacional. No nos amenaza ningún poder extranjero, ni las estructuras sociales y legales se han desplomado con estrépito, ni hay revueltas en las calles, pero la conciencia de crisis nacional es evidente. Quizá, para empezar, por el propio hecho de que cada vez menos compatriotas nuestros poseen tal conciencia. Las peores enfermedades suelen ser las que no se ven. Esa es nuestra situación. Por así decirlo, nos estamos vaciando desde dentro.

No se percibe, en términos generales, un compromiso ciudadano con España como nación, y eso afecta tanto al español de a pie como a las elites políticas, financieras, mediáticas o culturales, que son sin duda las que más responsabilidad tienen.

¿Qué es lo que queremos salvar?

. Una nación como la nuestra puede sobrevivir incluso sin Estado; como sobrevivió, por ejemplo, la nación alemana (entiéndase la “nación histórica” alemana) entre la disolución del Imperio germánico y la unificación prusiana. Pero no puede sobrevivir si desaparece del horizonte –o, más precisamente, del interior- de la gente, de las personas, el sentimiento de pertenecer a algo hermoso y grande y que vale la pena continuar. La supervivencia de la nación histórica depende esencialmente de que las personas y las comunidades estén dispuestas a prolongar una herencia común. Sin esa voluntad, nada es posible; nuestra huella se difuminará, quizá convertida en otra cosa, como se extinguió la Atenas de Pericles, la Grecia de Alejandro o la Roma de los césares. Me niego a que sea nuestro destino; y, en todo caso, reivindico nuestro derecho a dar la última batalla.

A dar esa batalla cultural y política. Por los Valores. Por la Vida, `por la Familia, la Libertad y la Justicia Social. Por la Unidad y la libertad de la Nación que nos contiene.

Yo creo y tengo la esperanza de que cada español, esté donde esté, se detendrá un día y examinará en su conciencia dónde nos ha llevado ésta deriva.

En una época de crisis nacional, las personas de buena voluntad y generosas deben ser capaces de unirse independientemente de los partidos o de la política.

Recientemente hemos visto cómo la defensa de la Vida ha vuelto a adquirir protagonismo en las calles (después de muchos años de silencio cómplice o despreocupación).

Nuestra constitución dice que todos somos iguales y que tenemos derecho a la vida. ¿Cómo podemos mantener ese aserto cuando hemos visto lo ocurrido en las clínicas de Barcelona o de Madrid?

AES dice que ha llegado la hora. La hora que como nación cumplamos nuestros compromisos con lo que hemos sido.

Nos enfrentamos a una crisis moral como nación y como pueblo. No basta –sólo- con manifestaciones en las calles. No es suficiente. La Vida no se defiende sólo con movimientos en las calles o discursos. Es la hora de actuar en el Congreso, en el Parlamento de Estrasburgo, en los órganos legislativos locales, regionales, pero sobre todo, en todas y cada una de nuestras vidas.

Ya no basta con culpar a los demás. Decir que es culpa de una región o de otra. De un presidente o de otro. Tenemos ante nosotros el imperativo moral de conducir a España a un cambio de rumbo, de forma pacífica y constructiva para todos. En Política, en nuestra forma de entender España y el servicio a los demás, ha terminado el tiempo infantil. Damos por concluido un estilo de hacer política insultando al contrario, degradando la dignidad del adversario, siendo incapaces de ver sus aciertos. Un estilo donde se antepone la secta antes que el interés general; la comunidad autónoma a la Nación que la contiene; el interés económico antes que la solidaridad con el necesitado y desamparado. ¡No basta con que Cáritas ayude a los más humildes! ¿Qué estamos nosotros haciendo por esos compatriotas para aliviar su situación? ¿Hemos pensado en lo depredatorio de un sistema llevado por la codicia que les ha llevado a esa situación?

Me preocupa especialmente la paz entre los españoles. Me preocupan los millones de españoles que, carentes de recursos, puedan ser empujados a soluciones sin alma. Y también me preocupan los que no hacen nada y ven el triste espectáculo que es España hoy. Esos son, especialmente, los que invitan a la vergüenza.

Quiero, no obstante lo dicho anteriormente, rendir un tributo de agradecimiento a todos los que han salido a la calle contra el terrorismo, por la libertad de educación, por el derecho de la familia a ser ella misma, por la unidad de España. A todos ellos, en los que siempre me reconoceré, les digo que ha llegado la hora de trabajar juntos. De sentirnos abrazados calidamente por la misma bandera roja y gualda, la cual nunca será utilizada como instrumento arrojadizo, sino como manto protector.

Es el momento de apostar porque hombres y mujeres que defienden esos principios sean llevados a las instituciones. Que su voz sea oída. Que el grito silencioso de los no nacidos no se vuelva a escuchar, porque esos hombres y mujeres han salido del anonimato para defenderles.

En esta empresa cabemos todos. Recuerdo el testimonio reciente de un socialista andaluz, Joaquín Montero, segundo teniente alcalde de Sevilla, y que acudió a Madrid a la marcha por la Vida. El lo dice muy claro: “Una sociedad o grupo de poder no puede legitimar qué vida merece ser vivida y cuál no”. Su testimonio ejemplar es como el de la ya ex senadora socialista Mercedes Aroz, que renunció a todo cargo público en el PSOE porque violentaba sus creencias morales y cristianas.

AES ES NECESARIA EN ESPAÑA Y EN EUROPA

Y ello es así, porque en la actualidad quienes pretenden que la Verdad, que la Dignidad de la Persona sea una cuestión que anteceda a lo que cualquier Parlamento pueda decidir, encuentran una resistencia silenciosa cuando no hostil. Es la batalla a la que me refería al inicio. Esos frentes que luchan entre sí y en el que uno de ellos parece ceder –sin mucha oposición- el espacio al otro.

¿Qué esta sucediendo? Hoy, existe una gran tendencia a privatizar el cristianismo. A considerarlo como algo parecido a un hobby. Como algo similar a coleccionar sellos. Pero esto es contrario a la misma declaración de derechos humanos que habla de la libertad religiosa en su artículo 18.

Cuando escuchamos a la Vicepresidenta del Gobierno de Zapatero decir “La Fe no se legisla”, ¿qué nos está queriendo decir? Nada menos que es imposible afirmar cuestiones de Verdad, nacidas del Derecho Natural, del conocimiento de la dignidad de la Persona. Y con ello, dejan al arbitrio, a su arbitrio definir que el Estado puede legislar cuando y cómo entramos en esta Vida y cuando y cómo la podemos dejar. Si somos genéticamente aptos, afortunados de que una madre nos quiera acoger o le resulte una “molestia” que le “fastidiaría su propia vida” o, si ya ancianos y enfermos, nuestros allegados o familiares deciden poner fin a la “carga” que representásemos para ellos.

Esa es el terrible significado del relativismo.

Pero yo os afirmo que UN CRISTIANO QUE DEJA DE SER CRISTIANO EN LA ESFERA PÚBLICA, NO ES UN VERDADERO CRISTIANO Y NO CONOCE ABSOLUTAMENTE SU FE.

Hoy nuestras sociedades son multiculturales y no hay estados confesionales. Eso no significa que debamos renunciar a la Verdad. Precisamente si citábamos ese núcleo de cuestiones esenciales que deben estar en las democracias para que éstas sean tales, la propuesta hoy (y en ello está Benedicto XVI) es el retorno del Derecho Natural como puente entre creyentes y no creyentes, como conjunto de verdades –escritas en el corazón de todos- que hagan posible que el respeto a la Vida, a la Familia, al Bien Común, a la Libertad sea algo posible.

La idea no es “estados cristianos”, sino estados basados en la verdad sobre el ser humano. El Papa ha advertido que la negación de la Verdad es el problema clave en la política y en la sociedad europea. Y es cierto. Si la verdad es una mera opinión, donde todo es posible, la tiranía está servida.

Por ello, quizá haya también que cuestionarse porqué sólo parece escandalizar que una niña de 16 años pueda abortar sin trabas, y nadie haya cuestionado si una mujer de 20 o 30 años lo hace igualmente. El debate que en esa mal llamada “derecha” se ha instalado es falso, es perverso, es connivente con el Mal. Porque no ataca la raiz: ¿Dónde empieza la Vida? Y sabido en qué momento empieza la vida, la ilicitud de que cualquier ser humano, de la edad que sea, de la condición que sea, pueda disponer sobre su eliminación por conveniencia, por miedo, por presión, por capricho.

Los mismos que se horrorizan de que una niña de 16 pueda abortar sin conocimiento ni consentimiento de sus padres o tutores, miran para otro lado si esa misma menor, acude a un centro de planificación familiar a que la dispensen una PDD o una RU 486. Y lo hacen porque ellos activamente (o pasivamente con su voto) son los responsables de que una niña de 16 o 12 años pueda abortar con dispositivos químicos que ellos mismos legislaron.

Ya basta. Ya basta.

Ya basta de partidos que miran a otro lado y que quieren sepultar a AES para que su mensaje no se conozca y les deje en evidencia.

Nuestro común combate, el de los cristianos, es el de comparecer en la vida pública para afirmar la validez de esos Universales. Debemos ayudar a la sociedad a ganar de nuevo el respeto por el ser humano. Este es el único modo de combatir el aborto y la eutanasia, asi como otras invasiones de la dignidad humana en el ámbito de la ingenieria genética y la bioética.

Somos nosotros, los cristianos, los que debemos proponer restaurar y dar sentido al misterio de la sacralidad de la persona para que la gente se de cuenta de que somos mucho más que carne y huesos. Que un anciano o un enfermo también poseen belleza. Que en el otro, reconocemos un hermano y no un objeto.

Somos nosotros, los llamados a quitar poder al mercado, para que lo recupere la política en beneficio del bien social al que debe someterse toda economia dirigida al Bien Común.

Somos nosotros, los cristianos lo que hemos de afirmar el triunfo del Amor, sobre quienes consideran que la relación entre un hombre y una mujer es algo sujeto a fin temporal. Frente a esas uniones a prueba, a la banalización del afecto. Somos nosotros, sí.

Os convoco a ello. A que no tengáis miedo. A que afirméis el valor de la Vida por encima de todo.

Sarkozy. Su discurso en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma el pasado 20 de diciembre de 2007, constituye todo un síntoma profético de aquella frase de Andre Malraux “El siglo XXI será religioso o no será”.

En ese discurso afirmó –con Benedicto XVI- que “Una nación que ignora la herencia ética, espiritual, religiosa de su historia, comete un crimen contra su cultura, contra esa mezcla de historia, patrimonio, arte y tradiciones populares. Arrancar la raíz es perder la significación, es debilitar el cimiento de la identidad nacional y secar aún más las relaciones sociales que tanta necesidad tienen de símbolos de memoria”.

Sarkozy apostó por una laicidad positiva, aquella que considere que las religiones no son un peligro, sino que son un Valor. “Francia –decía- necesita católicos que no teman afirmar lo que son y en lo que creen”

No puedo estar más de acuerdo con esas reflexiones. Y afirmo lo mismo. España necesita que los católicos no tengan miedo alguno en decir que lo son. España necesita que todas aquellas personas que, incluso sin ser católicas, lleven los principios de la Ley Natural impresos en sus corazones, y apuesten decididamente por programas de Valores y Principios frente al economicismo y materialismo que nos asfixia.

Nosotros en Alternativa Española no pretendemos llevar la felicidad a cada hogar, ni crear un hombre nuevo. Cuantas veces cualquier ideología ha intentado eso, ha creado un infierno totalitario, al querer emular a Dios –obviandolo-.

Tenemos demasiado cercanos los padecimientos del siglo XX, muy bien relatados por Juan Pablo II en su póstuma obra “Memoria e Identidad”, como para pretender algo parecido. No, nuestro Proyecto es un Proyecto de Libertad profunda.

Proyecto de Libertad, para devolver a cada español el orgullo y la alegría de serlo, no por patrioterismo, no por nacionalismo, sino por la gratitud de sentirse parte de una Patria que garantiza la igualdad, la solidaridad y que sirve al Bien Común.

Como dijo uno de los fundadores de Europa, tras la segunda guerra mundial Schuman: “la peor responsabilidad ante la historia es la de las ocasiones que se han dejado perder y la de las catástrofes que no se han sabido evitar”.

Os pido el voto para AES, porque llevamos un mensaje de concordia el 7 de Junio con nuestro voto.

Porque nuestro testimonio, viajando por España, dejando atrás nuestros trabajos y empresas no tiene otro norte que el amor. Empujados por nuestra Fe, por querer dar un paso adelante en tiempos de silencio, de claudicación y de ignominia.

Amor infinito a nuestra Cruz y a nuestra Bandera Roja y Gualda.

Muchas Gracias a todos. ¡Dios Bendiga nuestra Patria y les bendiga a todos Vdes.!

Móstoles

Asistimos a momentos históricos decisivos. Momentos donde el Ser de España se juega, con toda seguridad, su integridad. Y donde los valores que han estado presentes desde la existencia misma de España –desde los primeros siglos tras la romanización-, se están difuminando en gran parte de la sociedad víctimas de un resuelto proyecto ideológico. Hacen falta hombres de Estado. Hombres y Mujeres que no tengan miedo. Hombres y Mujeres que no piensen en el resultado electoral más próximo, sino que tengan una mirada larga que se proyecte sobre la siguiente generación. No creo equivocarme si ese perfil está hoy muy ausente del Congreso de los Diputados.

Por el contrario, van pasando los días y vamos viendo como los partidos se desgañitan en ese mercado que constituye la compra del voto, el uso de una papeleta como un arma contra otro. Contra aquel que odian, aquel al que insultan o discriminan o silencian.

Nosotros no hemos venido a la vida pública a ser iguales que ellos. Desde nuestro anonimato hemos salido para dar Voz, para ser una forma de protesta y de presión. Para aspirar a ser ese grupo de hombre y mujeres que en el Parlamento de España ofrezcan su apoyo a los grandes partidos y éstos no queden a expensas del chantaje inacabable e inaceptable de los grupúsculos separatistas. Para que la Unidad de España, la Defensa de la Vida, la Familia o nuestros orígenes culturales y espirituales tengan acogida en la legislación.

Por esos cuatro principios andamos de ciudad en ciudad por todos los rincones de España, anunciando que es posible otra forma de ser y estar en Política. El testimonio de estos cuatro años de quienes integran Alternativa Española ha sembrado ya de esperanza muchos corazones.

Jóvenes y mayores, profesionales liberales, empresarios, amas de casa, madres, estudiantes…muchos han visto que, sin complejos, con sencillez pero con firmeza se sale a la calle, se defienden estos principios en los Tribunales, en las emisoras de radio, en tertulias y sobre los escenarios como éste que hoy nos acoge.

Siempre he pensado que es imposible lograr u obtener capacidad política si antes, culturalmente, esas ideas no han calado en la sociedad. Y previo a ello, debemos saber qué valores tiene esa sociedad vigentes. En eso nos diferenciamos radicalmente del Partido Popular que, con su discurso puramente economicista, sólo se ocupa de gestionar con mejor o peor habilidad los recursos materiales de una economía de corte neo liberal y marcadamente individualista.

Nosotros somos conscientes de los objetivos del neomarxismo. Y conocemos, por Antonio Gramsci (comunista de los años 20 y que sufrió las cárceles del régimen totalitario mussoliniano) que la hegemonía cultural es la base de la hegemonía politica, significando con ello que ésta depende de la capacidad que las fuerzas políticas tenga para adquirir y controlar los medios que permiten dirigir la conciencia y conducta social.

Una revolución así entendida (la de ese neo marxismo) consiste en modificar de manera imperceptible el modo de pensar y sentir de las personas para, por extensión, terminar modificando final y totalmente el sistema social y político.

La estrategia gramsciana estaba diseñada del siguiente modo:

1. Para imponer un cambio ideológico era necesario comenzar por lograr la modificación del modo de pensar de la sociedad civil a través de pequeños cambios realizados en el tiempo en el campo de la cultura. Había que construir un nuevo pensamiento, entendido como el modo común de pensar de la gente que históricamente prevalece entre los miembros de la sociedad. Para Gramsci, esto era más importante, y prioritario, que alcanzar el dominio de la sociedad política (conjunto de organismos que ejercen el poder desde los campos jurídico, político y militar).

2. Para lograr este objetivo era necesario adueñarse de los organismos e instituciones en donde se desarrollan los valores y parámetros culturales: medios de comunicación, universidad, escuela… Después de cumplido este proceso, la consecución del poder político caería por su propio peso, sin revoluciones armadas, sin resistencias ni contrarrevoluciones, sin necesidad de imponer el nuevo orden por la fuerza, ya que el mismo tendría consenso general.

Un modelo histórico de actuación de acuerdo con estos principios sería la mentalidad ilustrada preparando el terreno para lo que luego sería la Revolución Francesa y el liberalismo extendido por toda Europa y América gracias al cambio de pensamiento hegemónico promovido desde el siglo anterior.

3. Pero, para tener éxito, habría que sortear dos obstáculos: la Iglesia Católica y la familia.

Esta forma de actuación de la actual izquierda europea han sido expuestas con detalle por Paul Edgard Gottfried (La extraña muerte del marxismo, Ciudadela, Madrid, 2007) y entendiendo esto, es posible contemplar como sociedades capitalistas, con abundancia de bienes materiales, son profundamente marxistas en su ideología.

El marxismo no pudo triunfar –entonces- porque no ganó el espíritu de aquellos a los que pretendía liberar. Sólo se pudo imponer tras causar 100 millones de muertos. El principal motivo era el “humus” judeo-cristiano que, todavía habitaba en la población europea. Por eso, pensadores como Georg Lukacs y Antonio Gramsci se dieron cuenta que la única salida era la destrucción de la sociedad. Aniquilar los viejos valores y la creación de unos nuevos. Lukacs, primero y todos los deconstructivistas después se propusieron destruir la familia, institución básica del cristianismo y de la cultura occidental. Destruyendo los Valores de Occidente, el Poder les caería como fruta madura.

La Derecha renunció a toda contestación. No se plantea ningún combate cultural y de retornar al Poder dejarían incólumes todas las leyes inicuas que están implantadas. A esa “derecha” le basta con luchar contra la inflación y garantizar un buen PIB. Pero…¿de que sirve todo ello si la natalidad cae, triunfa el multiculturalismo antioccidental y lo que está en juego es la misma esencia de nuestro Ser? ¿Qué administrará ese PP cuando ya no exista España?

“Cuando la izquierda reina sus reformas son irreversibles y a la derecha le corresponde gestionar esa sociedad que, inconmoviblemente, le va dejando la izquierda. La misión de la derecha parece limitarse a poner al día los datos macroeconómicos, es decir, a llenar la despensa. Hecho esto, la izquierda volverá para seguir construyendo su modelo de sociedad.”. Son palabras escritas el pasado 22 de diciembre por J. L. Requero, Vocal del Consejo General del Poder Judicial en el diario “El Mundo” en uno de los artículos más valientes publicado en los últimos años. Y no sólo con motivo del tema principal del texto, que era la impunidad con que el asesinato “legal” de seres vivos se ha realizado en España desde 1.985, sino por la descripción de una forma de política que se ha establecido y aceptado por una mayoría silenciosa como el “mal menor”.

El aserto del Magistrado Requero es una descripción general y válida no sólo para la cuestión del aborto, sino para todas aquellas cuestiones de índole moral o cultural en las que el ahora partido de la oposición ha claudicado definitivamente en su defensa. La defensa de la Familia, la lucha contra el consumo de drogas, la defensa sin fisuras de una Cultura de la Vida frente a las embestidas de la izquierda por instalar definitivamente una antropología de raíz materialista y totalmente ausente de la visión de lo sagrado, no tienen hoy una voz en las instituciones políticas.

Pero siguiendo con el análisis del Magistrado Requero, nos preguntamos:

¿Cómo podemos reconocer en nuestras sociedades este nuevo tipo de acción revolucionaria?

Lo hemos visto en los sucesivos gobiernos del socialismo en distintos grados (no corregidos por los gobiernos del partido popular):

La aplicación de este sistema procura generar un ánimo hostil contra todo tipo de autoridad, contra toda forma de jerarquía y orden sea en el terreno religioso o en el civil.

La autoridad se degrada sistemáticamente en la Iglesia, el Estado, la familia o la enseñanza. Este quebrantamiento del orden natural conduce a una completa pérdida de principios y un radical decaimiento en la moral.

Se desencadenan las pasiones en los niños y adolescentes a través de una educación sexual estatal o de los medios de comunicación que gestan un ambiente de impureza omnipresente. A fin de romper la estructura del sistema social, se introduce un igualitarismo radical proyectado en la ideología de género que proclama la superación del actual modelo de sociedad mediante la transformación de la diferenciación sexual en puras categorías culturales y, por consiguiente, opcionales y elegibles.

Una vez destruido el universo de valores hasta entonces vigentes, su lugar está siendo ocupado por una nueva hegemonía: la de esa mentalidad, hoy dominante, sustrato permanente de una práctica política socialista que es, al mismo tiempo, la consecuencia y el principal motor del proceso.

Al servicio de esta estrategia se ponen medios tan dispares como la demolición del Estado nacional, la memoria histórica, la educación para la ciudadanía o la cultura de la dependencia promovida por una gestión económica de los recursos dirigida por el Estado.

¿Cómo no identificar la actuación del PSOE en España en estos últimos años?

Pero la cuestión no es “votar contra Zapatero”. Ni abstenerse. Ni criticar al Partido Popular. Ni pensar que fuera del Partido Popular sólo habrá triunfo del socialismo.

Nosotros no estamos aquí para repartir folletos con recetas mágicas y prometer hasta doblegar voluntades. No. Nunca.

Alternativa Española está aquí para proponer una Cultura de Vida frente a un sistema que legislativa, social y políticamente ha hecho de la muerte un negocio, una enseñanza y una costumbre.

Alternativa Española comparece a la vida publica –inspirada por la Nota sobre el compromiso de los católicos en la vida pública” que, el entonces Cardenal Ratzinger escribió en 2003.

Comparecemos para defender en todos los ámbitos, en todos los frentes y en todas las instituciones, siempre y en todo momento, la Vida, la Familia, las raíces cristianas y la Unidad de España.

Una Cultura de Vida para eliminar el Aborto como la mayor causa de muerte en España. El Aborto es una herencia de lo sistemas totalitarios del siglo XX. Antón Socci en su libro “El Genocidio Censurado” nos habla bien de ello. Fue la Unión Soviética en los años 20, y, posteriormente el Nacional Socialismo quien impulsaron legislativamente este crimen contra la Vida.

AES aspira a conseguir, y no cejará en su empeño, la derogación de la criminal normativa conocida como “Ley del Aborto”.

Mientras no se consiga la derogación de la Ley recurriremos a los tribunales, cuantas veces sea necesario para hacer inviable la burla a la ley que, tolerada por los gobiernos populares y socialistas, ha contribuido a incremento constante del número de abortos en España.

AES pedirá el endurecimiento de las penas para quienes, por el negocio que entraña, vulneren la ley.

Pediremos la suspensión de todos los conciertos económicos con las clínicas en las que se practiquen interrupciones voluntarias del embarazo, bajo cualquier supuesto.

La suspensión de la distribución de la llamada “Píldora del día después” o píldoras abortivas.

El apoyo a cuantas organizaciones sociales y religiosas trabajen por la Vida.

La puesta en marcha de una Ley que obligue a preservar la vida de aquellos fetos que sobrevivan a un aborto.

Una Cultura de Vida para hacer defensa de la Familia como célula básica compuesta única y exclusivamente de hombre y mujer.

Una Cultura de Vida para corregir una demografía desastrosa e impulsar la natalidad ayudando a los matrimonios jóvenes con El establecimiento del Salario de Natalidad exento de contribución fiscal.

Una Cultura de Vida para una juventud que ha de responder afirmativamente.

Muchas veces me he preguntado por el sentido contradictorio que tiene el ver una Nación que se moviliza en las calles por una mayor calidad de la educación de sus hijos –lejos de la tutela dirigista de un Estado con vocación agresivamente laicista- y exija, de una vez por todas, una Ley de Educación que garantice para varias generaciones un sistema de calidad que derrote el fracaso escolar y nos aparte del furgón de cola que, por tal motivo, ostentamos en la Unión Europea, y no se preocupe por una exigencia de respeto a la vida en el plano moral.

Pretendemos exigir a la juventud el esfuerzo de unos estudios que contribuyan a su formación intelectual y les garanticen la independencia suficiente para hacer realidad sus proyectos vitales, pero, sin duda, renunciamos a exigir a esa juventud el esfuerzo de rechazar una sociedad que desnaturaliza la misma esencia de su humanidad.

La familia arbitra las distintas funciones sexuales: erótica, afectiva, reproductora y de selección de pareja. En períodos de decadencia cultural, estas funciones se ven perturbadas. Y la función erótica adquiere un desarrollo excesivo sobre las otras funciones. La función afectiva se debilita al perder las parejas su estabilidad. La reproductora queda anulada, produciendo un saldo demográfico negativo. Y la selectiva desaparece, provocando el caos multicultural donde toda Cultura muere.

Si la función erótica domina sobre las demás, se convierte en reclamo publicitario, anulando la polaridad entre sexos. Y una sociedad despolarizada es una sociedad erótica. Y por ello la homosexualidad se incrementa porque el aspecto femenino se incrementa dentro de lo masculino.

Otra manifestación enfermiza de la anulación de la polaridad sexual se presenta en la política. ¿Acaso es casualidad que el político no pretenda convencer sino seducir? ¿Acaso no se valora más la imagen que el contenido real? Todo cede ante el maquillaje. Impera, por tanto, el narcisismo y la esencia queda ocultada por una imagen adulterada.

Dominada por el culto a la propaganda los políticos han abandonado renunciado a defender lo esencial de Occidente: la integridad y dignidad de la persona. Ríen en sus mítines vacíos mientras regalan instrumentos de muerte a sus jóvenes.

Bernat Soria promete botellón de calidad y preservativos gratuitos. Toda una paradoja desde el Ministerio de Sanidad, que debería preservar la salud, sanar la enfermedad y alentar la Vida.

Como paradoja es que, una vez conocida en toda España la pesadilla del aborto, se pretenda mantener la Ley (partido popular), o pensar en ir a una Ley de Plazos y restringir la objeción de conciencia de los médicos en esta cuestión y “blindar” las checas de nasciturus para que no se conozca ante ninguna inspección judicial la identidad de las mujeres que acuden a deshacerse del niño que llevan en su interior.

Y así, muchos de los que se van acercando a AES lo hacen con una sensación de ahogo, porque ven el sistema cerrado y hostil en que se ha convertido la vida política en España. Ninguno de nosotros podemos elegir directamente al Presidente del Gobierno; ninguno de nosotros tenemos la libertad de votar unos nombres –simplemente unos nombres- para el Congreso (nos imponen listas cerradas que ni los propios militantes de los partidos eligen).

No podemos llevar a nuestros hijos a colegios donde se estudie la misma Historia de España en cualquier rincón de nuestra Patria. Y ya ni siquiera podemos hacer esto en la lengua común y oficial.

No tenemos una Sanidad común. Una seguridad común. Ni tampoco una Justicia igual. Ninguno de los gobiernos ha sido capaz de igualar los salarios entre hombre y mujer. Y ninguno ha sido capaz de solucionar la “violencia de género” que se está constituyendo en la segunda causa de muerte en España.

Para todo eso hace falta un Proyecto de Valores. Valores que anteceden cualquier discurso económico y que preceden a nuestro ordenamiento jurídico. Valores que son el núcleo mismo de la Democracia.

Alternativa Española no tiene los 12,6 millones de € que el PSOE se está gastando en propaganda electoral, ni los 13,7 millones que, igualmente, está haciendo el PP. Nosotros con la humildad de nuestros medios, del maravilloso equipo de hombres y mujeres que se han ido sumando a este Islote de españolidad vamos dando esa voz a los que por hastío, por desistimiento o por indiferencia ya han callado.

Han fomentado –y a su vez, han sido víctimas- del relativismo. Pero, la respuesta no puede ser la indiferencia ante los problemas humanos, sino el compromiso con ellos.

Es verdad que los problemas superan con mucho las propias fuerzas, pero no podemos caer tampoco en el fatalismo de considerar que no podemos nada. La mejor manera de no hacer nada es no hacer nada. Si hacemos con otros, además, las posibilidades no se suman, sino que se multiplican.

Y España se encuentra ahora en uno de esos momentos cruciales de su Historia. Muchos historiadores han asimilado lo que está ocurriendo a otros momentos del pasado en que España se “ha perdido”. Y se tardó mucho en recuperarla y mucho esfuerzo de sus hijos.

La reciente incapacidad europea para resolver problemas dentro de su propio seno (y el de Kosovo es el último y uno de los más graves), la pérdida para España de los fondos comunitarios, la endeblez de la industria española subsistente tras las sucesivas reconversiones, el fundamentalismo islámico con millones de musulmanes instalados dentro de las naciones europeas, el salto desde la tolerancia y la indiferencia hacia el más puro nihilismo…Todo ello nos empuja a salir de nuestro silencio.

Porque junto con eso, estamos asistiendo a la desintegración de la Nación Española. Nosotros no tenemos miedo –como lo ha tenido el Sr. Rajoy en su primer debate con Zapatero-, en decir que sí, que España se rompe. Porque se está rompiendo por la común acción y anuencia de ambos partidos.

Desde 1978, el problema autonómico, ha sido, en gran medida, un problema falso, fruto de las decisiones políticas y no de una hipotética e inexistente presión social. No ha existido, porque no la han contemplado como tal, una clara política en esta materia por parte de las dos grandes opciones políticas; al entender que, en determinados momentos, podrían necesitar, para mantenerse en el poder o llegar a él, los votos nacionalistas. No ha existido una clara política en esta materia porque, a través de los regímenes autonómicos, las grandes fuerzas políticas, han buscado asegurar clientelas políticas y nuevas parcelas de poder independientes del gobierno de la nación. De ahí que, en las dos últimas décadas, si algo ha caracterizado, a la política autonómica ha sido la cesión constante en materia de competencias. Ambos partidos, en especial el Partido Popular, con clara aquiescencia de su actual presidente, entonces en Administraciones Públicas, aprovecharon la posibilidad que ofrecía la indefinición constitucional en materia de competencias para reducir las del Estado y ampliar las de las Autonomías hasta cotas que han permitido superar el modelo federal; produciéndose, por ejemplo, la ruptura de la igualdad en materias tan fundamentales como educación o sanidad.

Los programas políticos de los dos partidos mayoritarios contemplaban, antes de las últimas elecciones, la apertura de un proceso de reforma estatutaria, bajo la figura de la “elevación de los techos competenciales”; fórmula que, por la indefinición constitucional, es viable ya que las competencias compartidas ofrecen un amplio margen de maniobra. Ambos partidos objetivaban esta propuesta con la mirada puesta en una serie de comunidades que pesan mucho a la hora de desequilibrar la situación electoral (Galicia, País Vasco, Cataluña…). Ambos partidos entendían que con esa propuesta de “más autonomía” podrían detraer votos al nacionalismo y contener la aparición de partidos regionalistas (primera fase del nacionalismo) en otras Comunidades. El modelo de elevación de techos competenciales a través de fórmulas dialécticas es el ya aprobado Estatuto de la Comunidad Autónoma de Valencia

Así, el Estatuto de Valencia, pactado por el PSOE y el PP, sale aprobado de la Comisión Constitucional que preside Alfonso Guerra. Lo que ha supuesto el Estatuto de Cataluña, -en realidad una Constitución encubierta-, ha hecho pasar desapercibido lo que supondrá en la práctica el Estatuto de Valencia.

El Estatuto de Valencia diseña una estructura elástica en materia de Justicia y Hacienda, una estructura pensada para adaptarse a la futurible Agencia Tributaria propia, aunque crea un sistema tributario propio, o a la creación de una estructura judicial particular, todo ello no muy distante del modelo catalán

El Estatuto de Valencia supone un paso más en el camino hacia la inmersión lingüística impuesta, siguiendo el modelo catalán, y hacia la eliminación de la posibilidad de utilizar el castellano como lengua vehicular. Con el Estatuto Valenciano en la mano, con su aplicación y desarrollo, lo que se va a producir es la imposición lingüística y la marginación del castellano-hablantes, al igual que ha sucedido en Cataluña. Naturalmente, como en el caso catalán, la imposición será progresiva, teniendo su base en la creación en la práctica de un único modelo de enseñanza. Modelo en el que la lengua vehicular no será la elegida por los padres sino impuesta por la Comunidad.

Y vamos a Andalucía, allí tras los pactos alcanzados, el Congreso de los Diputados ha decidido mayoritariamente, con el inestimable apoyo del PP, que Andalucía es una “realidad nacional”; la base “sólida” para esta definición la han encontrado en el Manifiesto andalucista de Córdoba, que describió a Andalucía como “realidad nacional” en 1919.

Y de ahí a Galicia: Recientemente se ha conocido una propuesta de reforma del estatuto gallego que prevee la posibilidad de anexión de comarcas limítrofes. A la tibieza de la respuesta de las autoridades regionales asturianas y castellano-leonesas se une la insolencia del BNG ante ella. De nuevo, un presidente socialista nada en la ambigüedad. Por su parte, el Partido Popular de Orense se une al despropósito de corregir el mapa.

El pueblo español en general, incluso la mayoría de la clase política – a juzgar por lo que se dice y hace-, todavía no es consciente de su gravedad. Sólo (y es triste decirlo) parecen advertirlo con toda su crudeza quienes diseñaron la propia Constitución. Y entre ellos, tiene un papel destacado el último Ministro de Educación que tuvo España –cuando la Educación todavía no había sido partida en 17-: Jose Manuel Otero Novas, ex ministro de UCD. Otero Novas en su obra “Asalto al Estado” llega a afirmar:

“[…] Entre el sistema de suave y dulce desaparición del Estado a que nos lleva la doctrina del PP (anteriormente practicada por el PSOE hasta que perdió la mayoría absoluta), y la confrontación cruda y franca a las que nos conducirán previsiblemente los compromisos y mimbres del Gobierno Zapatero, prefiero la última. No más ganar tiempo y cerrar los ojos, mientras el problema crece incensantemente. Encaremos la realidad y démosle una solución[…]”

Lo triste de Otero Novas es que, profesando su arrepentimiento de haber participado en la creación del instrumento jurídico que ha contribuído a poner en manos de minorías secesionistas los gobiernos de España y con ello, la progresiva desintegración cultural, espiritual y política de España, cuando ha querido reaccionar ha sido tarde. Su franca y laboriosa colaboración en la propuesta de Reforma Constitucional que, presentada por la Fundación DENAES, el Foro de Ermua, Convivencia Cívica Catalan y Fundación Concordia ha sido guardada en un cajón bajo siete llaves por el partido popular. Y no lo decimos nosotros. Lo ha dicho en fecha muy reciente Alejo Vidal Cuadras en tertulia con nuestro Secretario General Rafael Lopez-Dieguez. Ahí reconoció su impotencia y cómo todas estas propuestas y consejos no han recibido absolutamente ninguna aprobación por la Dirección del PP.

Otero Novas lo ha dicho: ni nuestra clase política es consciente de la gravedad de la situación. De aquello que Menéndez Pelayo hizo empujando a pensar a intelectuales como Maeztu: PENSAR ESPAÑA COMO PROBLEMA.

Problema que se agudiza con la crisis de 1898 y llega a nuestros dias. Esa tensión entre centro y periferia. En el subrayado –muchas veces artificial de los hechos diferenciales-.Porque el problema no es la existencia de unas minorías (acrecentadas por años y años de educación en Ikastolas o inmersión lingüística), el problema es que, ante esas fuerzas centrífugas, el centro parece incapaz de oponer o activar una fuerza centrípeta. (Y que no se me entienda mal: cuando hablo del centro no me refiero a Madrid o Castilla, sino a toda España en su sentir como tal).

Y ahí es donde Alternativa Española lleva su mensaje. Un mensaje de Unidad, de confraternidad entre todas las tierras de España, de igualdad en Derechos y en Deberes. Pero, a la vez, implacable con el terrorismo y con toda ideología separatista que ponga en peligro la Unidad de España. Nosotros no nos limitaremos a ilegalizar partidos que linden con el terrorismo, porque lo que consideramos ilícito en sí, es la propia ideología que pretenda desgajar España, a la que consideramos un Bien Moral a preservar para las generaciones futuras.

Por ello, jamás compartiremos la frase de Rajoy: “España será lo que quieran los españoles”.. España es un usufructo que recibimos y del que no podemos disponer. Es una herencia que, tal cual, hemos de entregar a los que nos sucederán.

Coincidimos con el Filósofo izquierdista Gustavo Bueno: “La unidad de España se funda en la Nación española. El pueblo no puede disponer de la Nación, el pueblo está sometido a la Nación. El pueblo es el viviente pero la Nación contiene a nuestros muertos y a nuestros hijos”.

Alternativa Española quiere corregir y blindar la Nación de la deriva autonómica. Queremos recuperar de forma urgente competencias básicas: Educación, Sanidad, Seguridad, Justicia. De las propuestas más interesantes de nuestro programa está la creación de un Centro para la Cohesión Nacional, con facultades ejecutivas en materia no normativa, para que aborde, elabore informes y dirima sobre toda actuación que plantee un conflicto político de intereses entre Comunidades Autónomas en los temas que afecten a la solidaridad y la cohesión nacional (trasvases, recepción de cupos de inmigrantes, distribución de fondos públicos, igualdad en la atención sanitaria…) Este Centro para la Cohesión Nacional estará compuesto por juristas y economistas de reconocido prestigio, que no militen en partidos ni se les conozca adscripción política anterior.

Y sin olvidar la pedagogía de España, permanente y constante:

- Difusión permanente de la idea de España. La introducción en el sistema educativo de temas transversales que enseñen el amor a España, a sus símbolos y a su bandera.

- Desarrollo de políticas culturales que contemplen la organización de eventos que contribuyan a fomentar la cohesión, la integridad y la solidaridad de España, desmontando los mitos nacionalistas y denunciando las políticas separatistas.

- Promoción y protección del castellano como lengua común de los españoles. En ningún caso el bilingüismo, en aquellas regiones en las que se habla otra lengua, que también será protegida como elemento cultural de España, y que no podrá ser utilizada como elemento identitario diferenciador, irá en detrimento del uso y conocimiento del castellano.

El sistema autonómico actual es anomalía histórica en el constitucionalismo español. Ni el anterior sistema centralista –que era heredero del sistema de organización territorial y administrativo de dos siglos atrás-, ni los Estatutos de la República llegaron tan lejos.

Y con ello, declaraciones como las de Pujol en 1998 afirmando que Cataluña es una Nación y España, no lo es. O la anunciada “Consulta” de Ibarretxe nos lanzan al abismo.

Hemos de adoptar medidas que no sean coyunturales, que no sean puramente estructurales. Hemos de asumir y proclamar la Verdad: ¡¡¡ESTO ES ESPAÑA!!! ¡SOLO HAY UNA NACION Y SE LLAMA ESPAÑA!

Y ello requiere hacer cumplir lo que nuestra Constitución dice: existe una Nación Española que antecede a todo el ordenamiento jurídico. Que es Patria común de todas las personas que viven en España.

Y para ello hay que reafirmar España. En su Historia. En la conmemoración de sus Heroes. De sus hechos primigenios. De sus sufrimientos y de su orgullo en haber sido la Patria de millones allende los mares.

Si no lo hacemos así, las nuevas generaciones desconocerán lo que hemos sido y con ello se perderá todo.

Yo no deseo esta España enfrentada. Esta España partida en dos, llena de de odios nacientes e intolerante. Sumo mi esperanza a la de muchos millones de españoles que, desencantados, desde una abstención que iguala o supera a los votos de los dos partidos mayoritarios, no quieren participar en mantener esta muerte lenta. En sostener este status de muerte para el no nacido, de destrucción de la familia, de difuminación de nuestra identidad de nuestras raíces que han conformado los derechos y libertades de España y de Europa. Y os pido el esfuerzo, la ilusión y el compromiso de transmitir la llama de nuestra Historia.

Por la Verdad. Por el Bien Común. Por los no nacidos. Por un Orden Social libre sometimientos al arbitrismo político y que garantice la Paz y la Unidad entre todos los españoles.

Os pido el voto para AES. Y me vais a permitir que termine con las palabras de un vasco, muy español:

“NOSOTROS QUEREMOS MULTIPLICAR LA CAPACIDAD ESPIRITUAL DE ESPAÑA, PORQUE AL LEVANTAR AL CIUDADANO ESPAÑOL, LEVANTAMOS A ESPAÑA, Y AL LEVANTAR ESPAÑA, HACEMOS PATRIA”

Son palabras de Indalecio Prieto, el 1 de mayo de 1936. Nosotros no hacemos barreras entre los que aman a España.

Llevemos un mensaje de concordia el 9 de marzo con nuestro voto.

Desde el amor infinito a nuestra Cruz y a nuestra Bandera Roja y Gualda.

Muchas Gracias a todos.