Alternativa Española comparece, una vez más, a la vida pública para participar en proceso electoral. Esta vez, para buscar el apoyo suficiente para que su voz se escuche en Estrasburgo.
Comparecemos para manifestar el intenso déficit democrático que se ha adueñado de nuestras instituciones, nacionales y europeas. Quizá sorprenda este mensaje. Pero lo cierto es que Alternativa Española se reconoce en el mensaje de los Padres de Europa.
Me vais a permitir que haga un pequeño y breve viaje en el tiempo para recordar qué Europa quiso ser edificada tras la mayor y más terrible de las guerras sufridas.
De aquella Europa que, sobre las de 1945, un grupo de políticos cristianos quiso dejar sentados los principios de una paz continental que evitara nuevos enfrentamientos civiles. Y, para nosotros, algo muy importante en todo aquello, es que lo quisieron hacer sin dejar su Fe en el ámbito privado.
Los más importantes de ellos fueron Robert Schuman y Alcide de Gasperi.
Robert Schuman se distinguió por la búsqueda constante de paz entre dos de los principales contendientes en la Segunda Guerra Mundial: Francia y Alemania. Fue constante a lo largo de su vida en la defensa del Cristianismo como núcleo y esencia del proceso de construcción de Europa.
Así, el 19 de marzo de 1958, en un discurso sobre el proceso de unificación europeo llegó a afirmar que “todos los países de Europa están impregnados de civilización cristiana. Ella es el alma de Europa y hemos de devolvérsela”, así como en Pour l’Europe escribe que “este conjunto [de pueblos] no puede y no debe quedarse en una empresa económica y técnica. Hay que darle un alma. Europa vivirá y se salvará en la medida en que tenga conciencia de sí misma y de sus responsabilidades, cuando vuelva a los principios cristianos de solidaridad y fraternidad.”
Debemos la Democracia al Cristianismo. Y si éste se oculta, se persigue o se ignoran sus raíces, todos perdemos en libertad y dignidad. Precisamente Schumann, escribía esto mismo en el capítulo III de su libro Pour l’Europe “la democracia debe su existencia al Cristianismo”.
Del espíritu fundador de aquellos hombres tenemos la Bandera de la Unión Europea. Su color azul (por el manto de la Virgen) y las doce estrellas (cuando los primeros países que formaron el mercado común no pasaban de la media docena), es igualmente significativa por esa razón.
En el año 1950 se convocó un concurso de ideas para confeccionar la Bandera de la recién nacida Comunidad Europea. Un artista de Estrasburgo, Arsene Heitz presentó el suyo, el que hoy conocemos de doce estrellas sobre fondo azul. La elección no fue baladí.
Heitz contó no hace mucho que él era un ávido lector de la historia de las apariciones de la Santísima Virgen en la Rue du Bac en París. Y que en el alma de Heitz habían estado presentes las palabras del Apocalipsis: “Una gran señal apareció en el cielo: La Mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas”. Y sin percatarse, quizás, los delegados de los ministros europeos adoptaron, oficialmente, la enseña propuesta por Heitz en la fiesta de la Señora: el 8 de diciembre de 1955.
Desde entonces esa bandera representa un gran reto, que nos ha propuesto el sucesor de San Pedro, Juan Pablo II: re cristianizar el Viejo Continente con el ejemplo de nuestras vidas y el testimonio de nuestra palabra.
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¿Podemos decir que aquél espíritu con el que fue creada la Unión Europea pervive hoy?
Soy de los que piensan que lo han ido diluyendo. Víctima de la burocracia dirán quienes piensan en términos estrictamente economicistas. Yo digo que víctima del enfrentamiento entre dos concepciones del mundo en la que una parece estar dejando lugar a la otra. Entre la dilución y depredación de los Derechos Humanos y contra la Dignidad de la Persona.
Esos Derechos Humanos plasmados en la Declaración de San Francisco de 1.948 cuando, finalizada la II Guerra Mundial se quiso juzgar por crímenes contra la Humanidad a los vencidos y culpables de la muerte de millones de personas.
En aquella declaración se buscó plasmar, como cuestiones que debían anteceder a toda ley votada en los parlamentos o redactada por los gobiernos, un conjunto de derechos que nadie podría disponer porque forman parte de la íntima esencia de la persona.
Juan Pablo II dirá que esos Derechos vienen de la dignidad misma de la persona.
Estos Derechos Humanos desde finales de los años 80 y 90 están siendo redefinidos –especialmente en la Unión Europea- contemplando, entre otros, el “derecho a la salud reproductiva” (concepto por el que se introduce en las legislaciones nacionales el derecho de la mujer al Aborto).
Si los Derechos Humanos han sido la plasmación de cuestiones pre políticas, de un derecho natural que ha de preceder a los ordenamientos constitucionales (para que no volviera a ocurrir un nuevo Auschwitz), ahora se están convirtiendo en instrumento para despojar –en muchas ocasiones- a la persona de su dignidad (la reciente votación en el Parlamento de Estrasburgo el 14 de enero de 2009, es muy ilustrativa en este sentido, cuando 13 eurodiputados del Partido Popular votaron a favor de una Resolución sobre la situación de los Derechos Fundamentales en la Union Europea en la que se declaraba el aborto como un “derecho” de la mujer dentro del eufemístico término de los “derechos a la salud reproductiva”). El mismo Tratado Constitucional de la Unión Europea ha dejado fuera los términos “inherentes” e “inalienables” en su Declaración de Derechos, sin mantener las definiciones de matrimonio y las familias heterosexuales.
Así vemos que si el Derecho a la Vida está recogido como el primer derecho en la Declaración de los Derechos Humanos de San Francisco de 1.948, son muy numerosos los estados de Europa que ahora recogen el Aborto como una posibilidad y “un derecho”.
Y si los Estados (antes llamados Cristiandad) ya no reflejan esas cuestiones fundamentales, no nos extrañemos tampoco que puedan acabar en “Tiranías”, perfectamente democráticas. Pero tiranías, porque lo que es bueno y malo no lo decidirá la Dignidad de la Persona, sino los intereses del mercado, de la publicidad o de oscuros intereses de Poder. Y será malo –aunque se exprese en mayorías depositadas en las urnas-.
Esta falla, ésta quiebra ha sido advertida por filósofos desde el mismo laicismo y por Joseph Ratzinger (hoy,Benedicto XVI)
Jurgen Habermas y el –entonces- Cardenal Ratzinger pusieron el dedo en la llaga en esta materia cuando se preguntaron si no debía existir un núcleo de cuestiones al margen de todo relativismo como garantía de la existencia de la democracia en sí misma. Y la respuesta era afirmativa. Habermas y Ratzinger consideran que “la política es justa y promueve la libertad cuando sirve a un sistema de verdades y derechos que la razón muestra al hombre”. Eso es Derecho Natural.
Platón hablaba ya de ello cuando decía que la Verdad no es producto de la “política”. Por eso, cuando las democracias relativistas piensan que sí lo es, se aproximan a esos totalitarismos que combatieron y comparten –como vemos- el olvido por la defensa del primer derecho: la Vida.
Por eso estamos aquí. Por eso nace AES. Por todo eso queremos constitucionalizar el Derecho a la Vida desde su inicio a su fin natural, el Derecho a la Familia –la compuesta por hombre y mujer, el derecho a que los hijos reciban la educación que decidan sus padres con total y plena libertad; el Derecho a profesar una creencia religiosa y expresarla públicamente sin ofensas, blasfemias o insultos ni vejaciones; el Derecho a que exista una Economía basada en el Bien Común que busque la Justicia Social y no la depredación especulativa y financiera sobre el más desprotegido
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Esos son los principios innegociables que fueron enunciados por Joseph Ratzinger un 24 de noviembre de 2003 en una Nota histórica ya. Y que, para nosotros, en AES, constituyen nuestra Carta Fundacional.
ALTERNATIVA ESPAÑOLA concurre a la vida pública porque esos principios y la propia existencia de España se encuentran en grave riesgo.
Decía Lincoln que “Una casa dividida contra sí misma, no puede mantenerse en pié”, y que “No esperaba que la Unión se disolviera, pero sí esperaba que dejara de esta dividida”.
Nosotros también. Nosotros vemos una Patria dividida, fragmentada en 17 partes no solidarias, en riesgo, por ello de disolución por el cáncer del egoísmo y la injusticia, cuando no de la más profunda corrupción. Esta última es, por cierto, lo que ha motivado a que los torys ingleses hayan pedido a sus compatriotas residentes en España, que voten el 7 de junio a AES como apuesta clara por la limpieza en las corporaciones locales. (residentes que alcanzan en nuestro pais la cifra de 800.000). Apoyo que se ha visto secundado por la Fundación Konrad Adenauer. Apoyo también nos ha dado la comunidad judía de Málaga y Melilla.
Nosotros, decía, como Lincoln, vemos España como una casa que se ha vuelto contra sí misma. Con más de un millón de abortos desde 1.985, abocados a una nueva Ley que convierta en derecho lo que hasta ahora era un delito y un fraude vergonzoso.
Con más de cuatro millones de desempleados. Industrias desmanteladas. Tejido productivo roto. Especulación y codicia como filosofía de un sistema que de socialistas a populares y de populares a socialistas ha recorrido estos años, creando una burbuja que ha creado la sima donde ahora nos encontramos.
Desprotección de la Familia, del no nacido, imposición ideológica desde el Estado sobre el derecho privativo de los padres sobre la educación de sus hijos. Fragmentación lingüística e utilización de nuestras peculiariades regionales como instrumentos de dominación totalitaria sobre el resto.
¿Acaso no es dominación totalitaria lo ocurrido en Ibiza, en el Instituto Cervantes a un niño de 11 años? ¿Qué una profesora se escandalice de que en un hogar español se hable el español no es dominación totalitaria? ¿ A qué clase de locura hemos llegado en España que no reaccionamos ante nada?
Pero sigo: Desprotección de los trabajadores. Amenazando las patronales con que si no aceptan la liberalización de los despidos, las pensiones peligrarán…como ha dicho Díaz Ferran recientemente.
Silencio de los sindicatos, sepultados bajo las toneladas de euros que Zapatero les ha dado para anestesiar una protesta social que sería clamorosa si no gobernara el partido socialista.
¿Porqué entonces salir del silencio? ¿Por qué estamos aquí?
Como decía un buen y gran amigo mío, Jose Javier Esparza, creo que todos estaremos de acuerdo en que España padece una grave crisis nacional. No nos amenaza ningún poder extranjero, ni las estructuras sociales y legales se han desplomado con estrépito, ni hay revueltas en las calles, pero la conciencia de crisis nacional es evidente. Quizá, para empezar, por el propio hecho de que cada vez menos compatriotas nuestros poseen tal conciencia. Las peores enfermedades suelen ser las que no se ven. Esa es nuestra situación. Por así decirlo, nos estamos vaciando desde dentro.
No se percibe, en términos generales, un compromiso ciudadano con España como nación, y eso afecta tanto al español de a pie como a las elites políticas, financieras, mediáticas o culturales, que son sin duda las que más responsabilidad tienen.
¿Qué es lo que queremos salvar?
La supervivencia de la nación histórica depende esencialmente de que las personas y las comunidades estén dispuestas a prolongar una herencia común. Sin esa voluntad, nada es posible; nuestra huella se difuminará, quizá convertida en otra cosa, como se extinguió la Atenas de Pericles, la Grecia de Alejandro o la Roma de los césares. Me niego a que sea nuestro destino; y, en todo caso, reivindico nuestro derecho a dar la última batalla.
A dar esa batalla cultural y política. Por los Valores. Por la Vida, `por la Familia, la Libertad y la Justicia Social. Por la Unidad y la libertad de la Nación que nos contiene. Y a darla en Europa.
Por eso Alternativa Española estará en las Instituciones Europeas. Para reclamar una auténtica democracia. Porque desde ese mal llamado “euroescepticismo” (donde se esconde en muchos casos, la defensa de una Europa mucho más plural y justa que la que ahora tenemos) es donde late la posibilidad de un importante viraje en el ocaso al que nos dirigimos)
El Tratado Europeo, en su artículo I – 2 propone como valores propios de la Unión, los del liberalismo progresista, que no son más que los arrolladoramente difundidos por la globalización. Sólo así puede comprenderse que Turquía sea firme candidata al ingreso en la Unión y Marruecos llame a su puerta paciente pero insistentemente.
1. El Tratado Europeo no ha sido elaborada por un Parlamento elegido con mandato constituyente, sino redactada en la frialdad de su gabinete y a espaldas de los ciudadanos por Giscard
2. La Comisión y el Consejo mantienen la iniciativa de proponer y aprobar las leyes comunitarias en un porcentaje que llega hasta el 70 %. El Parlamento Europeo, la única Institución elegida directamente por los ciudadanos, tiene un papel secundario.
3. Las condiciones que la Constitución impone para que los ciudadanos puedan proponer una Iniciativa Legislativa Popular, la hacen imposible en la práctica.
4. Refuerza el poder de decisión de las grandes potencias europeas (especialmente Alemania) en detrimento de los estados más pequeños.
5. Facilita la Europa de las dos velocidades (cooperación reforzada), al permitir a las grandes potencias europeas desarrollar al margen de los demás Estados, aquellos acuerdos que consideren oportunos.
Los sucesores y herederos de quienes asestaron el golpe certero y fatal a la unidad espiritual de Europa, nos proponen hoy como máxima norma y supremo ideal una democracia que niegan y pervierten en la práctica.
Y, en medio de este gravísimo escenario, nuestros queridos políticos del PP y del PSOE, del PSOE y del PP, siguen con sus cuitas, queriendo convertir estas elecciones en unas primarias donde uno –como el viejo cuadro de Goya- siga golpeando al otro, indefinidamente.
Yo creo y tengo la esperanza de que cada español, esté donde esté, se detendrá un día y examinará en su conciencia dónde nos ha llevado ésta deriva.
En una época de crisis nacional, las personas de buena voluntad y generosas deben ser capaces de unirse independientemente de los partidos o de la política.
Recientemente hemos visto cómo la defensa de la Vida ha vuelto a adquirir protagonismo en las calles (después de muchos años de silencio cómplice o despreocupación).
Nuestra constitución dice que todos somos iguales y que tenemos derecho a la vida. ¿Cómo podemos mantener ese aserto cuando hemos visto lo ocurrido en las clínicas de Barcelona o de Madrid? ¿Cómo vamos a dejar la defensa de la Vida en manos de quien ha dicho en la TV en el programa “Tengo una pregunta para Vd” que la actual Ley del Aborto le parece “justa y equilibrada con alguna salvedad” y que “fue consensuada”?
¿Cómo vamos a dejar en manos de un Presidente como Zapatero, la defensa del más indefenso si abre la puerta a su muerte de los modos más infernales que se puedan imaginar? (No les leo las declaraciones del imputado en el barco abortista “Woman in waves”, el Dr. Carbonell, en la querella que AES, en solitario, emprendió, por respeto y decencia)
Ha llegado la hora. La hora que como nación cumplamos nuestros compromisos con lo que hemos sido.
Nos enfrentamos a una crisis moral como nación y como pueblo. No basta –sólo- con manifestaciones en las calles. No es suficiente. La Vida no se defiende sólo con movimientos en las calles o discursos. Es la hora de actuar en el Congreso, en el Parlamento de Estrasburgo, en los órganos legislativos locales, regionales, pero sobre todo, en todas y cada una de nuestras vidas.
Ya no basta con culpar a los demás. Decir que es culpa de una región o de otra. De un presidente o de otro. Tenemos ante nosotros el imperativo moral de conducir a España a un cambio de rumbo, de forma pacífica y constructiva para todos. En Política, en nuestra forma de entender España y el servicio a los demás, ha terminado el tiempo infantil. Damos por concluido un estilo de hacer política insultando al contrario, degradando la dignidad del adversario, siendo incapaces de ver sus aciertos. Un estilo donde se antepone la secta antes que el interés general; la comunidad autónoma a la Nación que la contiene; el interés económico antes que la solidaridad con el necesitado y desamparado. ¡No basta con que Cáritas ayude a los más humildes! ¿Qué estamos nosotros haciendo por esos compatriotas para aliviar su situación? ¿Hemos pensado en lo depredatorio de un sistema llevado por la codicia que les ha llevado a esa situación?
Me preocupa especialmente la paz entre los españoles. Me preocupan los millones de españoles que, carentes de recursos, puedan ser empujados a soluciones sin alma. Y también me preocupan los que no hacen nada y ven el triste espectáculo que es España hoy. Esos son, especialmente, los que invitan a la vergüenza.
Quiero, no obstante lo dicho anteriormente, rendir un tributo de agradecimiento a todos los que han salido a la calle contra el terrorismo, por la libertad de educación, por el derecho de la familia a ser ella misma, por la unidad de España. A todos ellos, en los que siempre me reconoceré, les digo que ha llegado la hora de trabajar juntos. De sentirnos abrazados calidamente por la misma bandera roja y gualda, la cual nunca será utilizada como instrumento arrojadizo, sino como manto protector.
Es el momento de apostar porque hombres y mujeres que defienden esos principios sean llevados a las instituciones. Que su voz sea oída. Que el grito silencioso de los no nacidos no se vuelva a escuchar, porque esos hombres y mujeres han salido del anonimato para defenderles.
En esta empresa cabemos todos. Recuerdo el testimonio reciente de un socialista andaluz, Joaquín Montero, segundo teniente alcalde de Sevilla, y que acudió a Madrid a la marcha por la Vida. El lo dice muy claro: “Una sociedad o grupo de poder no puede legitimar qué vida merece ser vivida y cuál no”. Su testimonio ejemplar es como el de la ya ex senadora socialista Mercedes Aroz, que renunció a todo cargo público en el PSOE porque violentaba sus creencias morales y cristianas.
AES ES NECESARIA EN ESPAÑA Y EN EUROPA
Y ello es así, porque en la actualidad quienes pretenden que la Verdad, que la Dignidad de la Persona sea una cuestión que anteceda a lo que cualquier Parlamento pueda decidir, encuentran una resistencia silenciosa cuando no hostil.
¿Acaso alguno de Vdes. ha sabido por algún telediario o titular de prensa escrita el apoyo de los Torys ingleses a AES? ¿Acaso alguno de esos medios ha llamado al Secretario General de AES –como hizo la otra noche, maravillosamente, por cierto- César Vidal, para que explique el porqué y cómo de ese apoyo para aportar una ventana de regeneración moral y democrática a España?
Es la batalla a la que me refería al inicio. Esos frentes que luchan entre sí y en el que uno de ellos parece ceder –sin mucha oposición- el espacio al otro.
¿Qué esta sucediendo? Hoy, existe una gran tendencia a privatizar el cristianismo. A considerarlo como algo parecido a un hobby. Como algo similar a coleccionar sellos. Pero esto es contrario a la misma declaración de derechos humanos que habla de la libertad religiosa en su artículo 18.
Cuando escuchamos a la Vicepresidenta del Gobierno de Zapatero decir “La Fe no se legisla”, ¿qué nos está queriendo decir? Nada menos que es imposible afirmar cuestiones de Verdad, nacidas del Derecho Natural, del conocimiento de la dignidad de la Persona. Y con ello, dejan al arbitrio, a su arbitrio definir que el Estado puede legislar cuando y cómo entramos en esta Vida y cuando y cómo la podemos dejar. Si somos genéticamente aptos, afortunados de que una madre nos quiera acoger o le resulte una “molestia” que le “fastidiaría su propia vida” o, si ya ancianos y enfermos, nuestros allegados o familiares deciden poner fin a la “carga” que representásemos para ellos.
Esa es el terrible significado del relativismo.
Pero yo os afirmo que UN CRISTIANO QUE DEJA DE SER CRISTIANO EN LA ESFERA PÚBLICA, NO ES UN VERDADERO CRISTIANO Y NO CONOCE ABSOLUTAMENTE SU FE.
Hoy nuestras sociedades son multiculturales y no hay estados confesionales. Eso no significa que debamos renunciar a la Verdad. Precisamente si citábamos ese núcleo de cuestiones esenciales que deben estar en las democracias para que éstas sean tales, la propuesta hoy (y en ello está Benedicto XVI) es el retorno del Derecho Natural como puente entre creyentes y no creyentes, como conjunto de verdades –escritas en el corazón de todos- que hagan posible que el respeto a la Vida, a la Familia, al Bien Común, a la Libertad sea algo posible.
La idea no es “estados cristianos”, sino estados basados en la verdad sobre el ser humano. El Papa ha advertido que la negación de la Verdad es el problema clave en la política y en la sociedad europea. Y es cierto. Si la verdad es una mera opinión, donde todo es posible, la tiranía está servida.
Por ello, quizá haya también que cuestionarse porqué sólo parece escandalizar que una niña de 16 años pueda abortar sin trabas, y nadie haya cuestionado si una mujer de 20 o 30 años lo hace igualmente. El debate que en esa mal llamada “derecha” se ha instalado es falso, es perverso, es connivente con el Mal. Porque no ataca la raíz: ¿Dónde empieza la Vida? Y sabido en qué momento empieza la vida, la ilicitud de que cualquier ser humano, de la edad que sea, de la condición que sea, pueda disponer sobre su eliminación por conveniencia, por miedo, por presión, por capricho.
Los mismos que se horrorizan de que una niña de 16 pueda abortar sin conocimiento ni consentimiento de sus padres o tutores, miran para otro lado si esa misma menor, acude a un centro de planificación familiar a que la dispensen una PDD o una RU 486. Y lo hacen porque ellos activamente (o pasivamente con su voto) son los responsables de que una niña de 16 o 12 años pueda abortar con dispositivos químicos que ellos mismos legislaron en el año 2000 de la mano de Ana Pastor.
Es hipócrita la discusión sobre los “16 años”. No la ha instaurado el PSOE. Fue el propio Partido Popular el que abrió la espita en el año 2002 al aprobar la Ley de Autonomía del Paciente. Con ella se dio luz verde a que menores de 18 años no necesitaran ni del consentimiento ni del conocimiento de sus padres para consentir intervenciones quirúrgicas (desde trasplantes a cirugías de alto riesgo)
Ya basta. Ya basta.
Ya basta de partidos que miran a otro lado y que quieren sepultar a AES para que su mensaje no se conozca y les deje en evidencia.
Nuestro común combate, el de los cristianos y laicos respetuosos con la Ley Natural, es el de comparecer en la vida pública para afirmar la validez de esos Universales.
Debemos ayudar a la sociedad a ganar de nuevo el respeto por el ser humano. Este es el único modo de combatir el aborto y la eutanasia, asi como otras invasiones de la dignidad humana en el ámbito de la ingenieria genética y la bioética.
Somos nosotros, los cristianos de toda condición, clase social, origen o simpatías, los que debemos proponer restaurar y dar sentido al misterio de la sacralidad de la persona para que la gente se de cuenta de que somos mucho más que carne y huesos. Que un anciano o un enfermo también poseen belleza. Que en el otro, reconocemos un hermano y no un objeto.
Somos nosotros, los llamados a quitar poder al mercado, para que lo recupere la política en beneficio del bien social al que debe someterse toda economía dirigida al Bien Común.
¿No es acaso profundamente obsceno escuchar mensajes de congelaciones salariales mientras empresas realizan ERES y se llevan la producción a Asia? ¿No es obsceno que el salario mínimo sea de 624 €/mes y el de un diputado de a pie pueda llegar a 6.500 € y sólo necesite siete años de cotización para alcanzar lo que a Vdes. y a mí nos cuesta 35 años de trabajo?
¿No es obsceno que los diputados sean los únicos en España que estén exentos de tributar un tercio de su sueldo al IRPF?
Es obsceno. Como lo es, seguir permitiendo ingentes partidas millonarias de propaganda institucional, coches oficiales, viajes sin sentido, televisiones autonómicas al servicio del partido que las gobierna. OBSCENO
Es obsceno escuchar después a estos mismos políticos –que salieron de listas cerradas y se constituyeron en casta feudal- que el problema es el elevado número de funcionarios. ¡Ellos, los que se han constituido en 17 neofeudalidades, contribuyendo a que ni educación, ni sanidad, ni lengua nos puedan ya ser comunes ni nos den la igualdad que garantiza la Constitución!
Nuestros abuelos, nuestros respetados y venerados abuelos sufrieron una guerra. Civil. Espantosa. Cruel. Pero supieron reconciliarse. Muchos de ellos, -como mis abuelos-, desde el amor (muchos habréis leído la historia de mi abuelo republicano, luchador en la Batalla de Teruel y mi abuela alicantina que escuchó las balas que mataron a Jose Antonio y paso toda su vida recordándome, con enorme ternura, el sonido de aquellos disparos). Y nuestros abuelos hicieron eso bien.
Y nuestros padres ya reconciliados entre sí, decidieron hace 30 años dar un paso hacia un régimen que ellos pensaron traería un futuro mejor para los que hoy estamos aquí. (Yo, entonces sólo era un niño de 12 años)- Y nuestros padres, -que obraron con amor y buscando la paz entre todos nosotros- hicieron bien.
Y nosotros, ahora, en el respeto y el amor a nuestros antepasados no podemos ser estatuas de sal. Si queremos ser como ellos, como nuestros abuelos y padres, nos debe guiar el Amor. Amor a España y a nuestros hijos y los que pisarán esta tierra cuando ya no estemos.
Es la hora de actuar. De tomar una determinación. Sin miedo. Como ellos hicieron. Y decir cuantas cosas hay ya entre nosotros que no funcionan. Cuánto de lo que nos rodea nos lleva a la crisis y parálisis nacional.
El no respeto a la Vida misma, viene del Odio. Del odio a la mujer (es curioso que se digan defensores de los derechos de la mujer los que, precisamente, la impulsan a que destruya lo que más se puede amar bajo este cielo: un hijo)
La pobreza, el hambre, el paro. Todos esos jinetes que han sido soltados sobre España y Europa vienen también de una concepción equivocada de la Persona. De un odio por su dignidad y su más íntima libertad.
Sois necesarios. Si estáis aquí, ya habéis sido tocados para formar parte de una minoría decidida a cambiar las cosas en España.
Hemos de afirmar el triunfo del Amor, sobre quienes consideran que la relación entre un hombre y una mujer es algo sujeto a fin temporal. Frente a esas uniones a prueba, a la banalización del afecto.
Siempre tengo presente, entre mis lecturas un discurso pronunciado en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma el pasado 20 de diciembre de 2007. Constituye todo un síntoma profético de aquella frase de Andre Malraux “El siglo XXI será religioso o no será”.
Lo pronunció Sarkozy. En ese discurso afirmó –con Benedicto XVI- que “Una nación que ignora la herencia ética, espiritual, religiosa de su historia, comete un crimen contra su cultura, contra esa mezcla de historia, patrimonio, arte y tradiciones populares. Arrancar la raíz es perder la significación, es debilitar el cimiento de la identidad nacional y secar aún más las relaciones sociales que tanta necesidad tienen de símbolos de memoria”.
Sarkozy apostó por una laicidad positiva, aquella que considere que las religiones no son un peligro, sino que son un Valor. “Francia –decía- necesita católicos que no teman afirmar lo que son y en lo que creen”
No puedo estar más de acuerdo con esas reflexiones. Y afirmo lo mismo. España necesita que los católicos no tengan miedo alguno en decir que lo son. España necesita que todas aquellas personas que, incluso sin ser católicas, lleven los principios de la Ley Natural impresos en sus corazones, y apuesten decididamente por programas de Valores y Principios frente al economicismo y materialismo que nos asfixia.
En Alternativa Española no pretendemos llevar la felicidad a cada hogar, ni crear un hombre nuevo. Cuantas veces cualquier ideología ha intentado eso, ha creado un infierno totalitario, al querer emular a Dios –obviandolo-.
Tenemos demasiado cercanos los padecimientos del siglo XX, muy bien relatados por Juan Pablo II en su póstuma obra “Memoria e Identidad”, como para pretender algo parecido.
No.
Nuestro Proyecto es un Proyecto de Libertad profunda.
AES es un Proyecto de Libertad, para devolver a cada español el orgullo y la alegría de serlo, no por patrioterismo, no por nacionalismo, sino por la gratitud de sentirse parte de una Patria que garantiza la igualdad, la solidaridad y que sirve al Bien Común.
Como dijo uno de los fundadores de Europa, tras la segunda guerra mundial Schuman: “la peor responsabilidad ante la historia es la de las ocasiones que se han dejado perder, y la de las catástrofes que no se han sabido evitar”.
Llevamos un mensaje de concordia el 7 de Junio con nuestro voto. Las papeletas que llenen las urnas de apoyo a este pequeño partido serán vuestro mejor aplauso y la mejor forma de agradecer el trabajo que hemos emprendido desde el año 2004.
Vuestros hijos lo recordarán cuando lo contéis. Recordarán con vosotros en las noches de invierno o en las flores de primavera, que, un día, dejamos todos de ser apáticos, de rendirnos a la desesperación y a la desidia. Que supimos ver en cada español un hermano y en esta tierra, en esta sagrada y hermosa tierra, la casa común donde podernos dar lo mejor de cada uno de nosotros.
Ser altavoces en medio del silencio. Ser luz, vela, antorcha.
Todo puede volver a comenzar. No deis nada por perdido, aunque os parezca imposible. Cada vida de cada niño que permitamos que vea la luz de España es una sonrisa que ganamos en el cielo. No importa cuanto sacrificio nos cueste.
Ayudarnos a llevar estos principios a Europa. Por nuestra libertad, por nuestra dignidad como personas. Ayudarnos el día 7 a SER LIBRES.
Muchas Gracias a todos. ¡Dios Bendiga nuestra Patria y les bendiga a todos Vdes.!