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	<title>Carlos Martínez-Cava &#187; Conferencias</title>
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		<title>La Vida: ¿derecho humano?</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2009 10:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conferencias]]></category>

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		<description><![CDATA[“Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida ¿Puedes darles la vida? Entonces no te apresures a la hora de dispensar muerte o juicio, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos” (Gandalf) Habréis reconocido la secuencia. Muchos –como yo mismo- hemos visto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida ¿Puedes darles la vida? Entonces no te apresures a la hora de dispensar muerte o juicio, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos” (Gandalf)</em></p>
<p>Habréis reconocido la secuencia.</p>
<p>Muchos –como yo mismo- hemos visto El Señor de los Anillos o leído la trilogía en repetidas ocasiones. Tolkien nos dibuja todo un imaginario céltico-cristiano donde el Bien y el Mal toman campo de batalla.</p>
<p>En toda la obra de Tolkien hay una cuestión que siempre nos podremos preguntar: ¿Qué es el Mal?</p>
<p>Tanto Tolkien como C. S. Lewis (al que, sin duda, también conocéis por ser el autor de “Crónicas de Narnia y que era buen amigo de Tolkien) manejaban la definición de un senador de la antigua Roma pagana, Boecio, que fue torturado y condenado a muerte: EL MAL NO EXISTE. LO QUE LA GENTE IDENTIFICA COMO MAL ES SÓLO LA AUSENCIA DE BIEN.</p>
<p>Esta introducción literaria nos puede servir para poder pensar el Derecho a la Vida –y concretamente la vida del todavía no nacido- en términos de un conflicto filosófico sobre la esencia misma de lo que es el Bien y el Mal.</p>
<p>Quizá debamos pensar que, con el Aborto, o con el mismo mal llamado derecho a la muerte digna, se está librando una batalla.</p>
<p>Una batalla – o si lo preferís-, una confrontación entre dos concepciones jurídicas y filosóficas del mundo. Y en la que una parece estar ya desplazando a la otra.</p>
<p>La batalla parece ser invisible, porque oculta tras los programas de los partidos políticos, la propaganda de los medios de comunicación o el perfil hiper consumista de nuestras sociedades, parece no existir.</p>
<p>Pero existe.</p>
<p>Podemos definir los frentes en conflicto:</p>
<p>Uno sería la cultura jurídica de Occidente –tradicional y clásica- basada en los paradigmas de las ciencias de la naturaleza, con el normativismo, dogmatismo y conceptualismo como norma.</p>
<p>Y otro donde los conceptos son los opuestos:</p>
<p>- sociologismo frente a normativismo<br />
- empirismo frente a dogmatismo<br />
- vitalismo frente a jurisprudencia de conceptos.</p>
<p>¿Qué significa todo esto? Que, en esa confrontación la conocida concepción de los “Derechos Humanos” estaría siendo desnaturalizada en beneficio de un positivismo relativista que los disolvería en función de los intereses del Poder del momento.</p>
<p>Y donde reina el Poder y no la Verdad, surge la Tiranía y la arbitrariedad.</p>
<p>Los Derechos Humanos –si los hemos de situar cronológicamente- los podemos cifrar en la Declaración de San Francisco de 1.948 cuando, finalizada la II Guerra Mundial se quiso juzgar por crímenes contra la Humanidad a los vencidos y culpables de la muerte de millones de personas. En aquella declaración se buscó plasmar, como cuestiones que debían anteceder a toda ley votada en los parlamentos o redactada por los gobiernos, un conjunto de derechos que nadie podría disponer porque forman parte de la íntima esencia de la persona.</p>
<p>La Iglesia Católica, en manifestaciones de Juan Pablo II dirá que esos Derechos vienen de la dignidad misma de la persona o, mas recientemente, Benedicto XVI señalando que “están basados y plasmados en la naturaleza trascendente de la persona, que permite a los hombres y mujeres recorrer su camino de fe y su búsqueda de Dios en este mundo”</p>
<p>Estos Derechos Humanos desde finales de los años 80 y 90 están siendo redefinidos –especialmente en la Unión Europea- contemplando, entre otros, el “derecho a la salud reproductiva” (concepto por el que se introduce en las legislaciones nacionales el derecho de la mujer al Aborto).</p>
<p>Si los Derechos Humanos han sido la plasmación de cuestiones pre políticas, de un derecho natural que ha de preceder a los ordenamientos constitucionales (para que no volviera a ocurrir un nuevo Auschwitz), ahora se están convirtiendo en instrumento para despojar –en muchas ocasiones- a la persona de su dignidad (la reciente votación en el Parlamento de Estrasburgo a favor de la Eutanasia, el consumo de drogas y el aborto es muy ilustrativa en este sentido). El mismo Tratado Constitucional de la Unión Europea ha dejado fuera los términos “inherentes” e “inalienables” en su Declaración de Derechos, sin mantener las definiciones de matrimonio y las familias heterosexuales.</p>
<p>Así vemos que si el Derecho a la Vida está recogido como el primer derecho en la Declaración de los Derechos Humanos de San Francisco de 1.948, son muy numerosos los estados de Europa que recogen el Aborto como una posibilidad y “un derecho”.</p>
<p>Durante siglos, las naciones europeas han compartido más o menos las mismas normas morales, derivadas de la antigüedad y del legado cristiano. Los 10 mandamientos eran mas o menos aceptables para todos. Ello se reflejaba en la ley y en la política.</p>
<p>En la actualidad ese escenario se ha fragmentado. El relativismo, el subjetivismo se ha hecho dueño de la situación. Nos encontramos en ese paisaje que el filósofo Nietszche describía en su obra “Más allá del bien y del mal”.</p>
<p>De todo eso, hablaremos hoy.</p>
<p>La mayor causa de muerte en Europa y, especialmente, en España no son los accidentes de tráfico, el alcohol o la enfermedad, es el Aborto.</p>
<p>En nuestra patria, desde 1.985, han sido asesinados –por este procedimiento- más de un millón de indefensas criaturas en el seno de sus madres por los modos más horrorosos que podáis imaginar.</p>
<p>Pero…, ¿ de donde viene el aborto? ¿Es acaso una invención del partido socialista? No.</p>
<p>Sabemos por Antonio Socci, periodista italiano, Director de la Escuela de Periodismo Radiotelevisivo de la RAI , colaborador de “Il Foglio” y editorialista de “Libero”, en un magnífico libro publicado este año por Ediciones Cristiandad (“El Genocidio Censurado. Aborto: mil millones de víctimas inocentes” ) que el Aborto es una herencia del siglo XX que nos dejaron los sistemas totalitarios.<br />
Y tanto la izquierda como una derecha liberal sin valores han custodiado la herencia que nos legaron los totalitarismos del siglo XX en esta materia. Es algo muy curioso de estudiar.<br />
El aborto fue promovido, en primer lugar, por la Unión Soviética en 1.920 y luego por la Alemania nazi en los países ocupados; después sería Japón y los países europeos del bloque soviético; y no es hasta 1.967 cuando lo legaliza Inglaterra y en 1.973 se legitima en Estados Unidos.</p>
<p>En España entra en 1985, de la mano del partido socialista y, aunque el partido de la oposición planteó un recurso de inconstitucionalidad, cuando llegó al poder en 1996 y hasta el 2004, no derogó ni una sola coma de la legislación abortista en España.<br />
Recientemente, la agencia de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos, «Fides» (www.fides.org), ha hecho público un dossier titulado «La crisis de la familia en Europa» en el que aporta datos sobre la despoblación del viejo continente y los graves problemas que amenazan a la institución familiar.</p>
<p>Sobre la natalidad el dossier advierte que en Europa nacen cada vez menos niños: en 2006, hubo apenas 5,1 millones de nacimientos.</p>
<p>Grecia (con el 1,28); España (1,34), Italia (1,34) son países con índices de natalidad definidos críticos.</p>
<p>Sobre el tema del aborto, el dossier afirma que cada 25 segundos se realiza un aborto en Europa en 27 países, en donde cada día se cierran tres escuelas por falta de niños.</p>
<p>España es el país donde más aumentó la cifra de abortos en los últimos diez años, con un incremento del 75%, seguido por Bélgica, con el 50% y Holanda, con el 45%.</p>
<p>El aborto es la primera causa de mortalidad en Europa y ha hecho más víctimas que las enfermedades de corazón, de las enfermedades cardiovasculares, de los accidentes de la calle, droga, alcohol y suicidios.</p>
<p>Asimismo, el número de abortos es superior al número de los decesos por enfermedad</p>
<p>La respuesta a esta complicidad entre los regímenes totalitarios y los sistemas democráticos en su tolerancia con el aborto, a “porqué existe el Aborto” hay que encontrarla en el relativismo, ése cáncer que corroe Occidente.</p>
<p>¿Qué es el relativismo? Durante muchos siglos Europa se movía por la herencia griega, latina y cristiana. Era “la Cristiandad”. Y todas las naciones de este viejo continente tenían en común lo que hemos venido conociendo como la “ley mosáica” (esos 10 mandamientos que todos conocéis bien).</p>
<p>Pero ese Occidente que reconocemos en los libros de Historia está cambiando aceleradamente. No hay estados tiránicos –aparentemente-, y la libertad que parecemos disfrutar es envidiable. Pero ¿ha corrido parejo el bienestar material con el ético? No.</p>
<p>Hoy, los antiguos puntos de referencia: la familia, la Nación…se desdibujan, y el único interés es la persona en sí misma.</p>
<p>El centro de la vida es la propia persona. Se debe tener éxito, ser feliz, estar satisfecho; protegerse de las enfermedades, de la vejez, del dolor y, sobre todo, de la muerte. Y por encima de eso, una creencia: la sociedad y la familia no me necesitan. Esto es especialmente acusado en mucha juventud hoy (pero no hoy, se viene fraguando desde 1968).</p>
<p>Tres ideas fuerza que definen este mal-estado de cosas:</p>
<p>- materialismo<br />
- subjetivismo<br />
- utilitarismo</p>
<p>Todo se mueve alrededor del “Yo”. Por eso es tan fácil para los mensajeros del aborto, encontrar fácil mercado. Porque el mismo Estado ya no ofrece un modelo normativo que afirme rotundamente los derechos más elementales.</p>
<p>Si todo gira en torno al interés material, a la no existencia de verdad o a considerar bueno aquello que únicamente me es útil o me proporciona placer, no podemos extrañarnos que el Mal haga acto de presencia.</p>
<p>Y si los Estados (antes llamados Cristiandad) ya no reflejan esas cuestiones fundamentales, no nos extrañemos tampoco que puedan acabar en “Tiranías”, perfectamente democráticas. Pero tiranías, porque lo que es bueno y malo no lo decidirá la Dignidad de la Persona, sino los intereses del mercado, de la publicidad o de oscuros intereses de Poder. Y será malo –aunque se exprese en mayorías depositadas en las urnas-.</p>
<p>Esta falla, ésta quiebra ha sido advertida por filósofos desde el mismo laicismo y por el mejor pensador que Europa tienen en estos momentos: Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)</p>
<p>Jurgen Habermas y el –entonces- Cardenal Ratzinger pusieron el dedo en la llaga en esta materia cuando se preguntaron si no debía existir un núcleo de cuestiones al margen de todo relativismo como garantía de la existencia de la democracia en sí misma. Y la respuesta era afirmativa. Habermas y Ratzinger consideran que “la política es justa y promueve la libertad cuando sirve a un sistema de verdades y derechos que la razón muestra al hombre”. Eso es Derecho Natural.</p>
<p>Platón hablaba ya de ello cuando decía que la Verdad no es producto de la “política”. Por eso, cuando las democracias relativistas piensan que sí lo es, se aproximan a esos totalitarismos que combatieron y comparten –como vemos- el olvido por la defensa del primer derecho: la Vida.</p>
<p>El porqué una madre pueda llegar a tal extremo de violencia hacia sí misma, hacia su propia esencia, es algo patológico. Es el exponente de cómo –aún a pesar de todo el progreso tecnológico y del bienestar material- hemos retrocedido más de dos mil años en algo que ni los romanos permitían. Por eso, yo sigo coincidiendo con Habermas cuando expone que hay que sacar la cuestión del Aborto de la retórica de los “derechos” y devolverla al marco de los Valores.<br />
El Aborto sigue siendo incómodo. Hay una espesa cortina de silencio en torno a él. Y son muchos los que se dicen católicos que han hablado de “cumplir la ley” cuando eso lo único que significa es que se siga abortando, pero que no se muestren las trituradoras que tan mala conciencia crean.<br />
El problema no es de estética, sino de raíz.<br />
Es el Aborto lo que es un crimen abominable en cualesquiera de sus circunstancias o prácticas. No es admisible bajo ningún concepto. Se destruye la esencia de la Humanidad y todos perdemos mucho dando carta de naturaleza a ello.<br />
Bajo ese análisis histórico y esas premisas previas, nos situamos en el año 2009. Han pasado ya muchos años desde 1985 y todos los movimientos pro vida han ido viendo como los políticos se han olvidado de ellos. Desde redes para ayudar y rescatar a madres a las puertas mismas de las clínicas abortistas, hasta las ayudas que desde las Administraciones se pudieran dar, todo ello ha sido sepultado por la marea arrolladora de un silencio espeso que no quiere que se muestre cómo ésta sociedad permite que el no nacido sea descuartizado antes de ver la luz del Sol.</p>
<p>Cuando yo tenía vuestra edad, y estudiaba en La Salle, era costumbre al llegar al Bachillerato que nos proyectaran una película muy significativa: “EL GRITO SILENCIOSO”</p>
<p>En ella nos mostraban cómo se produce un aborto y el efecto que produce en el feto:</p>
<p>En 1984 durante la Convención del Comité Nacional Pro-Vida en Kansas City, Estado de Missouri, Estados Unidos, el Dr. Bernard Nathanson, un ex-abortista que ahora dicta conferencias a favor del derecho a la vida, mostró una película extraordinaria, un sonograma (película de ultrasonido) de un aborto por succión. Lo que sigue es el relato de una de las delegadas, la Sra. Sandy Ressel:<br />
&#8220;El doctor decía: ‘La pequeña niña tiene diez semanas de vida y es muy activa&#8217;. Podíamos verla en sus juegos moviéndose, volviéndose, y chupándose el dedo pulgar. Podíamos ver su pulso normal de 120 pulsaciones por minuto. Cuando el primer instrumento tocó la pared uterina, la niña se replegó inmediatamente y su pulso aumentó considerablemente. El cuerpo de la niña no había sido tocado por ningún instrumento, pero ya ella sabía que algo estaba tratando de invadir su santuario.<br />
&#8220;Nosotros vimos con horror como, literalmente, maltrataban y descuartizaban a este pequeño ser humano inocente. Primero la espina dorsal, luego la pierna, pieza por pieza, mientras la niña tenía violentas convulsiones. Vivió casi todo este trágico proceso tratando de esquivar el intrumento cortante. Con mis propios ojos le vi echar su cabeza hacia atrás y abrir su boca en lo que el Dr. Nathanson llamó ‘un grito silencioso&#8217;. En una parte de estas escenas sus pulsaciones habían llegado a más de 200 por minuto, porque tenía miedo. Por último, fuimos testigos de la macabra silueta del forceps que buscaba la cabeza para destrozarla y retirarla, ya que era muy grande para pasar por el tubo de succión. Este proceso homicida tomó de unos 12 a 15 minutos. El abortista que practicó esto lo había filmado por curiosidad. Cuando vió la película dejó la clínica de abortos y nunca más volvió.&#8221;</p>
<p>Tras este estremecedor relato, recordemos que el proyecto de ley de la Ministra de Igualdad pretende que se pueda libremente producir abortos hasta las 22 semanas.</p>
<p>Volvamos a los Derechos Humanos. Antes de 1948, no existían como tales enunciados. Para la Iglesia Católica no hacía falta porque en su Doctrina Social, en su Teología la Dignidad de la Persona estaba por encima de cualquier disposición legal que las urnas determinaran. De hecho, recordar que, con los excesos de los regímenes totalitarios en los años 30, son los Papas –y no ninguna otra institución- quienes recuerdan la imposibilidad de practicar abortos, eugenesia con fines raciales o discriminación de poblaciones por motivos políticos, haciendo especial hincapié en la justicia social como instrumento de paz entre los hombres (Encíclicas “Rerum Novarum” o “Mitt Brenender Sorge”).</p>
<p>Pero en la actualidad quienes pretenden que la Verdad, que la Dignidad de la Persona sea una cuestión que anteceda a lo que cualquier Parlamento pueda decidir, encuentran una resistencia silenciosa cuando no hostil. Es la batalla a la que me refería al inicio. Esos frentes que luchan entre sí y en el que uno de ellos parece ceder –sin mucha oposición- el espacio al otro.</p>
<p>¿Qué esta sucediendo? Hoy, existe una gran tendencia a privatizar el cristianismo. A considerarlo como algo parecido a un hobby. Como algo similar a coleccionar sellos. Pero esto es contrario a la misma declaración de derechos humanos que habla de la libertad religiosa en su artículo 18.</p>
<p>Cuando escuchamos a la Vicepresidenta del Gobierno de Zapatero decir “La Fe no se legisla”, ¿qué nos está queriendo decir? Nada menos que es imposible afirmar cuestiones de Verdad, nacidas del Derecho Natural, del conocimiento de la dignidad de la Persona. Y con ello, dejan al arbitrio, a su arbitrio definir que el Estado puede legislar cuando y cómo entramos en esta Vida y cuando y cómo la podemos dejar. Si somos genéticamente aptos, afortunados de que una madre nos quiera acoger o le resulte una “molestia” que le “fastidiaría su propia vida” o, si ya ancianos y enfermos, nuestros allegados o familiares deciden poner fin a la “carga” que representásemos para ellos.</p>
<p>Esa es el terrible significado del relativismo.</p>
<p>Pero yo os afirmo que UN CRISTIANO QUE DEJA DE SER CRISTIANO EN LA ESFERA PÚBLICA, NO ES UN VERDADERO CRISTIANO Y NO CONOCE ABSOLUTAMENTE SU FE.</p>
<p>Hablábamos de Tolkien y su mundo céltico-cristiano al principio. Como sabéis, el autor de “El Señor de los Anillos” se inspiró en leyendas nórdicas para construir una saga de aventuras de profunda significación religiosa para todos nosotros. Una de esas leyendas era el Beowulf.</p>
<p>De las brumas de aquél mundo nórdico, cuando el paganismo era la única realidad, es conveniente recordar cómo cambiaron las cosas…</p>
<p>Era el año 1010, uno de los pretendientes al trono de Noruega, Olaf Haraldsson llega a España y, en la costa de Gibraltar (que entonces era nuestro ? ) sueña con llevar el cristianismo a su tierra. En 1012 es bautizado y regresa a Noruega para gobernarla y cristianizarla. Su obsesión era como cambiar una sociedad pagana y llevarla al cristianismo. Para ello, situó el cristianismo en la esfera publica, no en la privada. Aquella era una sociedad que todavía practicaba sacrificios cruentos de animales; que llevaba niños enfermos a morir a los bosques por no aptos, que practicaba la poligamia y que practicaba el “ojo por ojo” sin reparos.</p>
<p>Olaf acabó con los infanticidios, impuso que la mujer debía aceptar al hombre en noviazgo –con lo que suprimió el machismo de esa sociedad pagana utilitarista donde la mujer era un objeto-. Eliminó la “venganza de sangre” e impuso el perdón y la justicia del derecho.</p>
<p>Aquellos inicios del cristianismo en Europa demuestran que la Dignidad de la Persona no es algo de la esfera privada, sino que ha de inundar lo público, informando, nutriendo las leyes que contienen a la sociedad.</p>
<p>Sin duda, hoy nuestras sociedades son multiculturales y no hay estados confesionales. Eso no significa que debamos renunciar a la Verdad. Precisamente si citábamos ese núcleo de cuestiones esenciales que deben estar en las democracias para que éstas sean tales, la propuesta hoy (y en ello está Benedicto XVI) es el retorno del Derecho Natural como puente entre creyentes y no creyentes, como conjunto de verdades –escritas en el corazón de todos- que hagan posible que el respeto a la Vida, a la Familia, al Bien Común, a la Libertad sea algo posible.</p>
<p>La idea no es “estados cristianos”, sino estados basados en la verdad sobre el ser humano. El Papa ha advertido que la negación de la Verdad es el problema clave en la política y en la sociedad europea. Y es cierto. Si la verdad es una mera opinión, donde todo es posible, la tiranía está servida.</p>
<p>Os pondré un ejemplo de Derecho Natural con enlace en la historia reciente. Abraham Lincoln, Presidente de los Estados Unidos decía que la Ley y la Política son esencialmente morales, dan normas de comportamiento. Por eso se opuso a quienes decían que la esclavitud podía ser promulgada por el voto de la mayoría, y su argumento fue …el del Derecho Natural.</p>
<p>Nuestro común combate, el de los cristianos, es el de comparecer en la vida pública para afirmar la validez de esos Universales. Debemos ayudar a la sociedad a ganar de nuevo el respeto por el ser humano. Este es el único modo de combatir el aborto y la eutanasia, asi como otras invasiones de la dignidad humana en el ámbito de la ingenieria genética y la bioética.</p>
<p>Somos nosotros, los cristianos, los que debemos proponer restaurar y dar sentido al misterio de la sacralidad de la persona para que la gente se de cuenta de que somos mucho más que carne y huesos. Que un anciano o un enfermo también poseen belleza. Que en el otro, reconocemos un hermano y no un objeto.</p>
<p>Somos nosotros, los llamados a quitar poder al mercado, para que lo recupere la política en beneficio del bien social al que debe someterse toda economia dirigida al Bien Común.</p>
<p>Somos nosotros, los cristianos lo que hemos de afirmar el triunfo del Amor, sobre quienes consideran que la relación entre un hombre y una mujer es algo sujeto a fin temporal. Frente a esas uniones a prueba, a la banalización del afecto. Somos nosotros.</p>
<p>Os convoco a ello. A que no tengáis miedo a nada ni a nadie. A que afirméis el valor de la Vida por encima de todo.</p>
<p>Os convoco a que decidáis –como decía Tolkien- qué hacer con el tiempo qué os ha sido dado.</p>
<p>De vuestra mano y de vuestra corazón queda.</p>
<p>Yo ya decidí.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
<p><em>Conferencia impartida el 27 de marzo de 2009 en el Colegio Monte Tabor de Madrid</em></p>
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		<title>La filosofía del 98: un siglo después</title>
		<link>http://carlosmartinez-cava.com/2008/01/29/la-filosofia-del-98-un-siglo-despues/</link>
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		<pubDate>Tue, 29 Jan 2008 11:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace diez años, quizá nadie, ningún español, podía imaginar que poco tiempo después el problema de España, la profunda pregunta sobre el ser de España, se iba a plantear con toda su crudeza. La sombra de la decadencia y del pesimismo se ha ido extendiendo en los últimos tiempos, acariciando, con pesadumbre, la certeza del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace diez años, quizá nadie, ningún español, podía imaginar que poco tiempo después el problema de España, la profunda pregunta sobre el ser de España, se iba a plantear con toda su crudeza.</p>
<p>La sombra de la decadencia y del pesimismo se ha ido extendiendo en los últimos tiempos, acariciando, con pesadumbre, la certeza del infortunio de España en su capacidad para organizar una forma de existencia pujante, vigorosa y justa.</p>
<p>La ausencia de intelectuales al margen del Poder y Cultura oficiales ha producido una lamentable sensación de orfandad espiritual en todos los que, habiendo nacido en la segunda mitad de este siglo, adquirimos la mayoría de edad con esta Democracia.</p>
<p>Muchos de nosotros nos hemos preguntado, en numerosas ocasiones, si es que el Poder todo lo compraba o que, por el contrario, la fuerte marea globalizadora del mundialismo americano estaba entonteciendo la conciencia de nuestra generación.</p>
<p>Estas y muchas otras preguntas nos hicieron volver a formular de nuevo aquella lacerante pregunta: &#8220;¡Dios mío! ¿Qué es España?&#8221;.</p>
<p>Desde la aprobación de la Constitución de 1978 han transcurrido ya 18 años, casi 20. Estamos cercanos, pues, a un aniversario constitucional que coincidirá con otro, y éste centenario: 1998.<br />
Esta fecha nos convoca a una reflexión obligada, y es la de si el modelo de convivencia vigente refleja nuestro modo de ser y nos garantiza Justicia, Libertad y Proyección Universal como Comunidad Nacional.</p>
<p>Javier Esparza escribía, hace ahora tres años, en la revista Razón Española (1), que &#8220;nuestro problema es fundamentalmente interior: porque, hasta ahora, no se nos ha dicho para qué estamos juntos ni qué tenemos en común. De ahí la debilidad de nuestras estructuras sociales y culturales. Y quien crea que es posible modificar las estructuras sociales y culturales de un país desde una simple posición política, se equivoca.&#8221;</p>
<p>1898 nos plantea un escenario: el de la Catástrofe. El desastre militar de Cavite y de Santiago de Cuba, por el que España pierde sus últimas colonias ultramarinas, avivó un descontento general que ya existía, y que dio lugar al grito de protesta de lo que más tarde hemos conocido como &#8220;Generación del 98&#8243;. El grupo no podía permanecer inerte, decía Azorín, inerte ante la dolorosa realidad española. &#8220;Había que intervenir&#8221;.</p>
<p>El Desastre agudiza en unos y otros la repulsa hacia el estado de cosas que lo han hecho posible, y surge, como un torrente, un anhelo de cambio rotundo en la realidad española. Un anhelo cuyo objetivo era dar fin a esa larga agonía, esa decadencia sentida durante tantos años, y que, en ese momento, atenazaba a todos como un formidable estertor de moribundo.</p>
<p>Podíamos hablar claramente y decir que en 1898 se produjo un colapso nacional. Decía Toynbee (2) que el problema de los colapsos de las civilizaciones es más evidente que el problema de su crecimiento, pero pese a esa dificultad no dudó en señalar que la naturaleza de los colapsos de civilizaciones podía resumirse en tres puntos:</p>
<p>1) Una pérdida de poder creador de la minoría;<br />
2) Un retiro, como respuesta, de la mimesis por parte de la mayoría, y<br />
3) Una pérdida consiguiente de unidad social en la sociedad como un todo.</p>
<p>No vamos a hablar hoy de la decadencia de las civilizaciones, pero sí nos centraremos, como punto de partida, en la agonía de una Cultura, de una forma de vivir y contemplar el Mundo que predominó durante siglos: la Cultura Hispánica.</p>
<p>Los últimos años del siglo XIX marcan con fuego y de manera decisiva la memoria histórica de un pueblo, el nuestro, que durante mucho tiempo había estado en permanente conquista más allá del &#8220;Finis Terrae&#8221;.</p>
<p>La pérdida de energías y de las últimas colonias hizo considerar, de acuerdo con las doctrinas positivistas entonces imperantes, que la Sociedad era un ser vivo y, como tal, susceptible de enfermar y de, hasta incluso, morir.</p>
<p>Esta visión de la sociedad, de acuerdo a esta concepción filosófica, vino a España traída de manos de la clase médica, y ello canalizó de manera decisiva el que la preocupación por la decadencia nacional de España, hubiera de tener una decisión clínica.</p>
<p>España, decían los positivistas, en cuanto organismo vivo, era una sociedad enferma o degenerada; el médico positivista debía situarse con actitud científica ante el paciente y determinar los tres momentos del análisis clínico: diagnóstico, pronóstico y terapéutica. Es obvio decir que la aplicación correcta de la terapéutica adecuada habría de producir, como resultado inmediato, la regeneración del país.</p>
<p>Desde este punto de vista, el regeneracionismo no sería sino una sucesión de recetas médicas, lo que nos llevaría a relacionar este movimiento a la tradición española del arbitrismo.<br />
Pero no existió un único regeneracionismo, el profesor José Luis Martínez Sanz, en un excelente trabajo que he tenido el honor de estudiar (3), habla de 4 líneas de &#8220;regeneracionismo&#8221;:</p>
<p>1) La primera es la de los &#8220;hombres de acción&#8221;. En ella era más importante la acción que la reflexión (mañana podría ser tarde podría ser su lema). Tenía como protagonistas a militares y civiles inquietos, que originaron la &#8220;gloriosa&#8221; de 1868. Estos hombres querían cambiar España mediante la revolución, y por ello crearon la Constitución de 1869.<br />
2) Una segunda línea, la menos conocida, es la de aquellos sabios, intelectuales y profesores que querían la regeneración de España a través de la ciencia y la cultura. Esta es la de aquellos que pretendían un mayor progreso en las ciencias y en la educación, buscando no imponer un dogmatismo diferente, sino servir de utilidad a la sociedad española.<br />
3) La tercera es la del regeneracionismo político, surgido tras la Restauración alfonsina de 1875, formulada por hombres que querían la estabilidad y una reforma de las instituciones. Esta línea estaba escindida en dos grupos: por un lado, los hombres del sistema (Silvela, Maura, Canalejas), que buscaban un &#8220;regeneracionismo institucional&#8221;; por el otro, los partidarios de una &#8220;regeneración republicana y socialista&#8221;, que pretendían sustituir el orden político nuevo por otro nuevo.</p>
<p>La cuarta línea era la del regeneracionismo populista. Su exponente máximo era Joaquín Costa, quien pretendía cambiar el estancamiento económico y el atraso de nuestro país acabando con la oligarquía y el caciquismo entonces existente.</p>
<p>Laín Entralgo considera a los regeneracionistas como &#8220;la versión del arbitrismo que corresponde a los supuestos del nacionalismo democrático&#8221; (4), a la vez que señala como notas del regeneracionismo: la política de realidades, la fe en la revitalización de España y la autarquía de la Nación.</p>
<p>Numerosos autores han coincidido en señalar que el regeneracionismo es la &#8220;negación de un sistema socio-económico precapitalista y de su sistema político de valores&#8221;.<br />
Una de las figuras más representativas de este período es Joaquín Costa, al que diversos &#8220;presuntos&#8221; historiadores de filiación marxista no dudaron en colgar el sambenito de &#8220;prefascista&#8221;.</p>
<p>Indudablemente Joaquín Costa pudo ser muchas cosas, aparte de un notable español, pero no fue ni pre, ni pos-fascista, porque si bien criticó el partidismo y propugnó la figura del &#8220;Cirujano de Hierro&#8221; (en un presidencialismo que recordaba al ejercido por Bismarck en Alemania), siempre defendió la separación entre Gobierno y Parlamento.</p>
<p>La Filosofía jurídico-política de Costa, fue novedosa en lo siguiente:<br />
— Redujo el Derecho Público Social a las condiciones del privado, convirtiendo al individuo en autoridad única de sí mismo.<br />
— &#8220;Cada individuo es un estado, lo mismo que la familia, lo mismo que el municipio o la Nación&#8221;<br />
De aquí arranca el neo-liberalismo costiano, que supuso dos cosas al mismo tiempo: una crítica del liberalismo doctrinario en que se basaba la Monarquía restaurada y una defensa de la &#8220;Revolución desde arriba&#8221;.</p>
<p>La fórmula de Costa era novedosa. El mismo la definía con las siguientes palabras: &#8220;Yo conservo un Parlamento independiente del supuesto Dictador; instauro al lado de él un Poder Judicial más independiente que el que así se llama ahora, que no es independiente ni es poder; acentúo la personalidad del Municipio, declarándole soberano para todo lo suyo.&#8221;</p>
<p>Pero es en lo Social donde Costa realiza sus declaraciones de principios más &#8220;Ibéricas&#8221;, pues ni Marx, que poco debía conocer de gastronomía española, dijo aquello de que: &#8220;La libertad sin garbanzos no es libertad&#8221;, y &#8220;el que tiene la llave del estómago, tiene la llave de la conciencia&#8221;.<br />
Esto significaba un neo-liberalismo garante de la soberanía popular y no la mera declaración formal de principios que suele hacer el Liberalismo de corte clásico.</p>
<p>¿QUÉ SIGNIFICÓ LA GENERACIÓN DEL 98?</p>
<p>El nombre de &#8220;generación del 98&#8243; es una etiqueta aceptada por el uso literario para designar el grupo de autores que sufrieron un fuerte impacto histórico y psicológico como consecuencia del llamado &#8220;desastre&#8221;.</p>
<p>El 98 fue el movimiento que tomó el testigo abierto por los regeneracionistas, y su eje central ideológico fue el problema nacional y sus juicios sobre España y lo español. Esa búsqueda la realizan desde la rebeldía, con un inconformismo de base que parte tras las raíces de la Patria, afanándose en encontrarlas en sus continuos viajes por las tierras, los pueblos, las ciudades y sus viejos monumentos.</p>
<p>Las dos preocupaciones máximas de la Generación del 98 eran:<br />
A) Encontrar y restablecer el Alma de España, y<br />
B) Fundamentar un sentido a la Vida, darle un sentido.</p>
<p>Todos muestran un entrañable amor a España, pero, por lo menos al principio, nadie acepta su tradición, lo que les lleva a buscar una imagen de España distinta de la consagrada por los tópicos. La auténtica alma de España no es, según ellos, la que se manifestó en las grandes gestas o en los ideales de la época de los Austrias.</p>
<p>La Generación del 98, a través del estudio del paisaje, de la literatura y de la historia de España, llega a un nuevo concepto del alma y de la vida patria. Y consideran esto como un mero punto de partida. Lo importante, el destino, era lograr una fórmula que les diera un sentido de la vida, en su acepción más universal. Así lo afirmaba Unamuno:</p>
<p>&#8220;Lo que el pueblo español necesita es … tener un sentimiento y un ideal propios acerca de la vida y de su valor.&#8221;</p>
<p>Sobre el pensamiento del 98 pesa una losa de prejuicios ideológicos que han minusvalorado, e incluso despreciado, el mensaje de todo un renacimiento del pensar español. Con frecuencia estas críticas han venido del campo materialista, en su vertiente marxista. El porqué es fácil; la Generación del 98 representa una clave de regeneración nacional en sentido idealista, y con unas bases filosóficas que chocaban abiertamente con la concepción del mundo del entonces pujante ya marxismo.</p>
<p>El Profesor Francisco Javier González Martín (5) ha comentado sobre esta cuestión que en si en la Europa de entonces triunfa la materia sobre la idea, en España triunfa la idea sobre la materia. Y que uno de los mejores exponentes de este fenómeno es el discurso de &#8220;El Quijote&#8221; acerca del Humanismo de las Armas y de las Letras. Poesía, mística, aventura y una concepción caballeresca, aristocrática o de hidalguía se contraponen a La ética protestante y al espíritu del capitalismo estudiada por Max Weber.</p>
<p>No es ningún atrevimiento el afirmar que el pensamiento del 98 constituye ahora mismo un fuerte y sólido pertrecho para el siglo venidero que se nos presenta en clave de lucha cultural y con claros exponentes del resurgimiento de lo sagrado.</p>
<p>Todas las ideas, los sentimientos de aquella generación, sin duda alumbraron a muchos españoles de entonces, y a su luz e influencia se intentaron, con fracasos, en algunos casos sonados, diversas soluciones políticas.</p>
<p>Estoy pensando, con ello, en el período del General Primo de Rivera, (que, por cierto, contó con la colaboración entusiasta de la U.G.T.), en el sueño republicano de 1931, y en aquél novedoso intento poético y apasionante de la primera Falange del 33.</p>
<p>Tiempo después, la grandilocuencia y la ostentosidad teatral de un régimen artificialmente mantenido durante cuarenta años, terminó por difuminar y llevar al cajón del olvido el sueño de esa &#8220;Otra España&#8221;. Esa España que no estuviera invertebrada, con predominio de los empeños culturales. La España de la economía más para las necesidades del pueblo que para el lucro de la gran finanza. Una España, en fin, aristocrática y social, arraigada en su Cultura y defensora de la diversidad. Esa España está por conquistar y, por ello, la generación del 98 deviene, con el paso de este tiempo decadente, plenamente actual.</p>
<p>MITOLOGÍA DEL 98</p>
<p>Una cuestión muy significativa en la que quisiera detenerme unos instantes, es en el origen geográfico de los miembros del 98. Fijemos en nuestra mente un mapa de España, y situemos los siguientes nombres:<br />
— Azorín: Levante<br />
— Machado: Sevilla<br />
— Baroja: Guipúzcoa<br />
— Unamuno y Maeztu: Vizcaya<br />
— Valle-Inclán: Galicia<br />
— Menéndez Pidal: La Coruña</p>
<p>Todos ellos, desde la periferia de España, descubren y provocan un Mito Fundacional:</p>
<p>CASTILLA.</p>
<p>Y con el mito de Castilla, como génesis de España, una Figura: EL QUIJOTE.<br />
El Héroe castellano, lo sitúa en el Cid Campeador, a quien adscriben los valores de una ética personal e Ibérica: Valentía, Lealtad, Honradez, Entereza, Piedad, Arrogancia, etc.</p>
<p>Menéndez Pidal logró restaurar la figura del Cid como símbolo de Castilla, primero, y como expresión de la unidad Nacional, después.</p>
<p>Para Ganivet, D. Quijote es el Ulises español, un ser que idealiza cuanto toca y en quien aparece personificado el individualismo español.</p>
<p>El mito de la España ideal nos lleva al sentimiento de la España imperfecta e inacabada. Baroja decía que &#8220;La obra de España es hermosa, pero hay que coronarla, y no está coronada.&#8221;<br />
Ganivet propugna, para conseguir esa España ideal, la interiorización, y parafraseando el lema agustiniano dice: &#8220;Noli foras ire; in interiore Hispaniae habitat veritas&#8221;.</p>
<p>En todos estos autores latía un profundo españolismo, nacido desde la periferia, como nunca desde entonces se ha vuelto a sentir en toda una generación de intelectuales. Un españolismo que llevaba a Pío Baroja a expresar esta confesión, tan simple pero tan anhelada hoy en muchos momentos:</p>
<p>&#8220;Tengo normalmente la preocupación de desear el mayor bien para mi país, pero no el patriotismo de cuentos. Yo quisiera que España fuera el mejor país del mundo, y el País Vasco el mejor rincón de España.&#8221;</p>
<p>En todos los autores del 98 vemos un deseo de interiorización en nuestra Historia y en nuestros mitos, en aquello que nos hace reconocernos como españoles cuando miramos atrás.<br />
Ese empeño es de gran importancia en quien desee, hoy, plantar cara al Nuevo Orden Mundial de Clinton y el etílico Yeltsin. Sólo se producirá una fractura en el corsé financiero e ideológico que nos han impuesto si comenzamos a tomar conciencia de qué somos, quiénes hemos sido, y nos proyectamos hacia lo que queremos ser. Y en ese combate es fundamental que exista lo que Mircea Eliade llamaba mito fundacional, una estructura, una figura poético-histórico-religiosa que cumpla esa función antigua y tradicional de &#8220;re-ligare&#8221;, de unión en lo horizontal y vertical y que vertebre todo un proyecto colectivo.</p>
<p>LA INFLUENCIA DE NIETZSCHE</p>
<p>Dentro del pensamiento y mitología de la Generación del 98 existe una Figura cuya importancia e influencia ha sido de notabilísima importancia, pues introdujo su savia en todas las plumas. Hablamos de Federico Nietzsche.</p>
<p>El genial pensador alemán pertrechó de nervio y de vida a los intelectuales de aquel momento, frente a la laxitud y desidia del pueblo ante uno de los eternos problemas patrios: la corrupción.<br />
Esa corrupción administrativa que parece perseguir la historia de España fue muy acentuada en los finales del pasado siglo; ello produjo en la Generación del 98 un inequívoco desdén hacia la clase política que Azorín, en &#8220;La Voluntad&#8221;, expuso brillantemente:</p>
<p>&#8220;No hay cosa más abyecta que un político: un político es un hombre que se mueve mecánicamente, que pronuncia inconscientemente discursos, que hace promesas sin saber que las hace, que estrecha manos a personas a quienes no conoce, que sonríe siempre con una estúpida sonrisa automática…&#8221;</p>
<p>Este desdén por la Política, que con frecuencia se extendía al mismo sistema democrático, es en realidad un rechazo al ambiente de ramplonería y penuria espiritual que ven a su alrededor, traducido frecuentemente en un &#8220;cambio de valores&#8221; que nos recuerda el postulado nietzscheano de la &#8220;transmutación de los valores.&#8221;</p>
<p>Nietzsche es, con su filosofía, la más profunda inspiración de la Generación del 98. De él heredaron algunos de los temas que van a constituir referencias constantes y reiteradas de su producción literaria:<br />
— El Eterno Retorno.<br />
— Su actitud religiosa ante el Cristianismo.<br />
— La valoración de la Vida y de la Voluntad frente a la Razón y la Ciencia.<br />
— Sus criterios estéticos y sociales.<br />
— Su Moral de la Fuerza.<br />
— Su defensa y exaltación de la Guerra.<br />
— La predilección por el Super-Hombre, ya sea bajo la figura ganivetiana de Pío Cid, el Cristo-Quijote de Unamuno, el &#8220;Caballero de la Hispanidad&#8221; de Maeztu, o el César Moncada de Baroja.<br />
Pero será en Pío Baroja donde el pensamiento y la concepción del mundo del pensador alemán arraigue con más fuerza. En 1901 le conoció personalmente, y de sus conversaciones con él, en el Monasterio de El Paular, surgió la novela &#8220;Camino de perfección&#8221;.</p>
<p>De la obra de Baroja surge un torrente de Fuerza y de Vida que exalta el ánimo del lector que queda inmerso en la luz nórdica que emanan sus pensamientos:</p>
<p>&#8220;En el fondo no hay más que un remedio, y un remedio individual: la acción. La acción es todo, la vida, el placer.</p>
<p>Convertir la vida estática en vida dinámica; éste es el problema. La lucha siempre, hasta el último momento.&#8221;</p>
<p>Es en &#8220;César o Nada&#8221; donde resume su idea de regeneración patria:</p>
<p>&#8220;Este brío español que en sus dos impulsos, espiritual y material, dio nuestro país a la Iglesia —institución no sólo extraña, sino contraria a nosotros—, debía intentar España hoy en beneficio de sí misma. La obra de España debería ser el organizar el individualismo extrarreligioso.<br />
Somos individualistas; por eso, más que una organización democrática, federalista, necesitamos una disciplina férrea de militares.</p>
<p>Planteada esa disciplina, debíamos propagarla por los países afines, sobre todo por Africa. La democracia, la República, el Socialismo, en el fondo no tienen raíz en nuestra tierra. Familias, pueblos, clases se pueden reunir con un pacto; hombres aislados, como somos nosotros, no se reúnen más que por la disciplina.</p>
<p>Además, nosotros no reconocemos prestigios, ni aceptamos con gusto ni rey, ni gran sacerdote, ni gran mago.</p>
<p>Lo único que nos convendría es tener un Jefe…para tener el gusto de devorarlo.&#8221;</p>
<p>Baroja vió la Cultura como una GUERRA contra la decadencia y la debilidad burguesa. En sus &#8220;Divagaciones sobre la cultura&#8221; (1920) llega a escribir: &#8220;Los españoles hemos sido grandes en otra época, amamantados por la guerra, por el peligro y por la acción; hoy no lo somos. Mientras no tengamos más ideal que el de una pobre tranquilidad burguesa, seremos insignificantes y mezquinos.</p>
<p>Hay que atraer el rayo, si el rayo purifica; hay que atraer la guerra, el peligro, la acción, y llevarlos a la cultura y a la vida moderna.&#8221;</p>
<p>El carácter nietzscheano de Baroja se dibuja con claridad en &#8220;Paradox, Rey&#8221;:</p>
<p>&#8220;La moralidad no es más que la máscara con que se disfraza la debilidad de los instintos. Hombres y pueblos son inmorales cuando son fuertes.&#8221;</p>
<p>Otro autor del 98 marcadamente influido por el pensador alemán es Azorín, que desde posturas anarco-libertarias abogó por la desaparición del capitalismo. De ahí evolucionaría a un individualismo favorable a las soluciones políticas de fortaleza histórica.</p>
<p>La corrupción y la decadencia españolas aumentaron esa influencia de Nietzsche, y provocaron, como ha estudiado González Sobejano (6), alegaciones de Fe:</p>
<p>&#8220;Fe en la autoridad enérgica y unificadora, contrapuesta al caciquismo y a los desordenes del sistema parlamentario; Fe antigua en Azorín y aumentada al contacto con Nietzsche, en cuyas ideas, con mayor o menor margen de error, hubieran de ver muchos españoles un incentivo para su ideal político.&#8221;</p>
<p>Otro español del 98 profundamente influido por Nietzsche es Ramiro de Maeztu. Pero, en general, en todos ellos, hay que señalar la significativa evolución que experimentaron sus pensamientos políticos. La mayoría apuestan de inicio, por el socialismo o por el anarquismo, en su peculiar versión ibérica. Y van evolucionando hacia caminos de fuerte individualismo, aumentando su Fe en soluciones enérgicas, pero sin olvidarse, en ningún momento, de la preocupación social.</p>
<p>Yo soy de la opinión, de que nuestra Generación del 98 fue una avanzada en el tiempo a lo que en la Europa de entreguerras, de los años 20, significaron las conocidas &#8220;Revoluciones Conservadoras&#8221;, en sus manifestaciones culturales, y de las cuales la Alemana tiene mayor significación europea por la profundidad de su significado y proyección histórica.<br />
Se pueden encontrar puntos en común, incluso de origen. Tanto en España, como en la Revolución Conservadora Alemana, se parte de un desastre militar y de una situación interna caótica. Y en ambos casos, los sucesos políticos posteriores llegaron incluso a dar con la cárcel o muerte de sus componentes. Recordemos en España a Maeztu o a Machado, y en Alemania a Niekisch o Jünger.</p>
<p>Del mismo modo que dentro de ambas corrientes no existió la homogeneidad, al existir diversas tendencias, la comparación entre ambas tampoco es unívoca, pero sí permite establecer puntos de conexión en común que las une para el proyecto colectivo de la resurrección de Europa como potencia.</p>
<p>Puntos de Unión:<br />
1) Eterno Retorno. En ambas corrientes se percibe la historia desde una perspectiva esférica, por oposición a la concepción lineal común.<br />
2) Nihilismo y Regeneración. Se tiene la consideración de vivir en un interregno, de que el viejo orden se ha hundido, pero el nuevo todavía no es visible.<br />
3) Creencia en el individuo que lleva a propugnar un sobrehumanismo aristocrático y una concepción jerárquica de la Sociedad.<br />
4) Renovación religiosa. La Revolución Conservadora Alemana tuvo un carácter marcadamente pagano, esta sensibilidad no fue ajena en España, como es el caso de Azorín y Baroja. Y de signo diferente, marcadamente católica, en el caso de Maeztu.<br />
5) Lucha contra el espíritu burgués. Las adversas condiciones militares y la gran corrupción administrativa, como reacción el nacimiento de un espíritu aguerrido y fuerte para barrer viejas actitudes.<br />
6) Comunitarismo. Se busca una referencia en la historia popular para dar vida a nuevas formas de convivencia. Esa Comunidad del Pueblo no obedecería a principios constitucionales clásicos ni mecanicistas, sino a leyes orgánicas.<br />
7) Nuevas formas de Estado. Alemanes y españoles, con diferencias en el tiempo, rechazaron las formas políticas al uso y propugnaron un decisionismo y el establecimiento de la soberanía económica como garantía de efectiva Libertad.</p>
<p>¿QUÉ NOS QUEDA DEL 98? ¿PARA QUÉ NOS SIRVE HOY EL 98?</p>
<p>Muchos han sido los que, con mayor autoridad intelectual que yo, han contado en lo literario y en lo filosófico lo que fue la Generación del 98 en España. No tratemos, pues, de mimetizar discursos ni de dar lecciones de historia, ya que no era ésa mi intención cuando hoy me he sentado a hablaros.</p>
<p>Sí puede ser interesante reflexionar sobre la herencia de esa forma de pensar la vida y de pensar a España, y si todo ello nos puede servir para mejorar nuestra existencia ahora y en los años venideros.</p>
<p>No cabe duda que muchos de los rasgos estéticos, de las afirmaciones de los autores del 98 nos suenan ya con otra música, con un ritmo que ya no es de ahora. Pero, hay que contestar con una afirmación cuando sentimos esa nueva forma de encarar la Vida que Baroja, Azorín, Maeztu o Unamuno nos propusieron.</p>
<p>El sentir de España de Costa, o de Picavea o de Ganivet, lleva consigo semillas de un futuro que está todavía por venir, porque representa una actitud gallarda, sencilla, noble y caballeresca de organizar la convivencia en este pueblo bendecido y maltratado por el Destino.</p>
<p>Todos sabemos ya que el Mundo no se divide en dos polos irreconciliables, y que, tras 1989, un Nuevo Orden se ha ido imponiendo a lo que hubiera sido la organización de la diversidad en otras circunstancias.</p>
<p>Sabemos igualmente que Derecha e Izquierda no son más dos manifestaciones de un mismo fenómeno igualitario y nivelador, y que en aras, al llamado cínicamente &#8220;progreso económico&#8221;, se está dejando sin empleo a millones de hombres y mujeres en Europa.</p>
<p>Urge, por tanto, reflexionar sobre qué nos pasa, por qué nos pasa, y cómo podríamos evitar lo que nos pasa. En ello, el pensamiento del 98 es un acicate, un ejemplo de análisis de la realidad desde una posición de beligerancia espiritual.</p>
<p>En un mundo que quiere empequeñecerse, que quiere organizarse en único Supermercado, la búsqueda del arraigo, la afirmación de la propia identidad cultural y la defensa de la soberanía histórica es un derecho que hemos de ejercer desde todas las tribunas que nos sean brindadas.<br />
Porque hoy, lejos de haber llegado al tan discutido &#8220;Fin de la Historia&#8221;, las sociedades occidentales contemplan el enfrentamiento de concepciones del mundo muy diversas en relación con los problemas sociales y políticos de nuestro tiempo; la polémica afecta a los fundamentos jurídicos y filosóficos de ideales tales como la libertad, la justicia y la igualdad.</p>
<p>Desde hace algunos años se discute, en distintos foros, sobre los límites del individualismo frente a los derechos de la comunidad popular. Ha surgido desde la misma entraña del Liberalismo Mundialista, en EE.UU. una polémica de honda trascendencia entre liberales clásicos y comunitaristas. Estos últimos defienden la primacía de la comunidad frente a los exacerbados derechos del individuo como sujeto de derecho. Derechos que han llevado a primar sobre identidades colectivas y garantías de supervivencia de culturas autóctonas.</p>
<p>Este discurso que en Occidente parece novedoso, por su compleja formulación jurídica, no lo es tanto en el campo filosófico, pues viene a ofrecer un rostro posmoderno de la antigua polémica entre nominalistas y universalistas. Polémica que tiempo después Nietzsche convirtió en el alumbramiento de una nueva visión aristocrática de la existencia, en detrimento de aquéllas que, bajo la excusa de ser &#8220;morales&#8221;, arrasan con la diferencia.</p>
<p>Nuestros pensadores del 98 son la toma de conciencia de una España decadente e injusta y la propuesta de un futuro mejor. Fueron dignos herederos y continuadores de la tradición regeneradora que Costa inició. Esta corriente regeneradora ha aparecido y se ha ocultado en España, como el Guadiana.</p>
<p>En el reciente &#8220;tempo&#8221; político inaugurado, se advierte una intención que se dice &#8220;reformista&#8221;. Tenemos otra muestra de esa tendencia, aunque pecaré de pesimista si os digo que poco regeneracionismo cabe en estos momentos si no transformamos antes la conciencia cultural de todo un pueblo.</p>
<p>Hace cien años se planteó una grave crisis en España: la de la idea misma de su supervivencia. Hoy, en 1996, cercano ya ese aniversario, nuestro sistema de convivencia respira enfermo porque España está dejando de ser la Patria que hemos conocido. Ello nos obliga a una tarea de enorme trabajo para saber qué España vamos a transmitir a nuestros hijos. Para Joaquín Costa, el problema de España era un problema de educación:</p>
<p>&#8220;Un artículo de la Constitución declara que todo español está obligado a defender la patria con las armas en la mano, y lo que ahora hay que decir es que todo español está obligado a servir y defender la patria con los libros en la mano…España tiene que encerrarse en la escuela y en la Universidad como en un nuevo claustro materno… y no salir hasta que se haya dado una cabeza nueva.&#8221;</p>
<p>Sabemos que nuestro trabajo es más difícil y menos lucido que el del mitinero de turno o el poltronero de ocasión, pero en el Proyecto Aurora nos sentimos ilusionados porque es una tarea, una Empresa, una idea, a la que merece la pena consagrar la existencia.</p>
<p>Nuestra batalla, que es la vuestra, no se libra en los Parlamentos, ni en la calle, ni en Bruselas. Es un combate espiritual que se ha de librar con el espíritu numantino, con la espartanidad de un centurión, pero con la esperanza de encontrar no muy tarde los trozos perdidos de la espada del Almirante Cervera, y fundirlos en una sola pieza, en el amanecer luminoso y Hesperial de una nueva Iberia.</p>
<p>NOTAS<br />
(1) José Javier Esparza Torres, &#8220;De la España del 78 a la del 98&#8243;, Razón Española, 61, IX-1993.<br />
(2) Arnold J. Toynbee, &#8220;Estudio de la Historia&#8221;, Compendio I/IV, Alianza Editorial, p. 363.<br />
(3) José Luis Martínez Sanz, &#8220;Los Proto-Regeneracionistas&#8221;.<br />
(4) Pedro Laín Entralgo, &#8220;España como problema&#8221;, Madrid, 1956, p. 110.<br />
(5) Francisco Javier González Martín, &#8220;El problema filosófico de la europeización de España en 1898&#8243;.<br />
(6) González Sobejano, &#8220;Nietzsche en España&#8221;, Madrid, 1971.</p>
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		<title>Crisis y Renacimiento</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jan 2008 11:02:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Decía Malraux que &#8220;El siglo XXI será religioso o no será&#8221;. Hablar de la &#8220;Muerte del Espíritu&#8221; en una época en la que reina el laicismo, en un estadio histórico en que se anuncia &#8220;El fin de la Historia&#8221; (ese reinado del &#8220;último hombre&#8221; nietzscheano) es un acto de subversión de los valores. Se ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Decía Malraux que &#8220;El siglo XXI será religioso o no será&#8221;.</p>
<p>Hablar de la &#8220;Muerte del Espíritu&#8221; en una época en la que reina el laicismo, en un estadio histórico en que se anuncia &#8220;El fin de la Historia&#8221; (ese reinado del &#8220;último hombre&#8221; nietzscheano) es un acto de subversión de los valores.</p>
<p>Se ha dicho de antiguo que sólo la verdad es revolucionaria, pero nadie -en estos tiempos&#8211; ha alzado la voz desde tribuna autorizada para explicar a la opinión pública, para denunciar un hecho tan grave como trascendente cual es que la Modernidad ha causado la muerte del espíritu.<br />
Ante la aparente afonía de los intelectuales -aquellos que debían liderar el orden moral de las cosas en una sociedad sana&#8211; debemos romper el silencio por el peligro y cerco al que hemos sido sometidos. Hablaremos de la crisis espiritual que nos atenaza en Occidente y de su significación en España, sin que el hecho de pronunciar el nombre de nuestra tierra haya de ser aprobado, impuesto o depuesto por cualquier discurso político correcto, porque ello sería la prueba de la coacción a la que nos someten.</p>
<p>Por eso, porque no hay peor forma de esclavitud que la del esclavo que se cree libre, abriremos el libro de las ideas, sacaremos el alma en busca del Ser en esta noche del espíritu para buscar la Luz de la Aurora.</p>
<p>Creemos que la obligación de los intelectuales, cuando se inclinan sobre problemas políticos o metapolíticos, lejos de seguir las consignas publicitarias del momento, es pensar los fenómenos, explorarlos en toda su profundidad y tratar de obtener como fruto determinado conclusiones para el bien común de nuestros pueblos.</p>
<p>El fenómeno que nos incumbe pensar es si la esencia del Espíritu puede vivir en la sociedad moderna o, por el contrario, hemos instaurado un sistema que aleja esa posibilidad. Porque si consideramos como buena la concepción que estima que cuerpo y espíritu, individuo y comunidad, y comunidad y naturaleza han de formar una unidad en el Ser, realmente estaésta filosofía no es la que hoy impera.</p>
<p>Hoy el Hombre Moderno, ese ser sin raíces, oscila entre las cimas técnicas de la civilización y los abismos de la barbarie. Aquella frase sobre la &#8220;muerte de Dios&#8221; (hoy el Papa habla de su silencio) fue la confirmación del hundimiento de los valores.</p>
<p>Dostoyevsky expresó esa idea (profética en una tierra en la que iba a surgir uno de los totalitarismos del siglo pasado más devastadores) diciendo: &#8220;Si Dios no existe, todo está permitido&#8221;.</p>
<p>La realidad hoy es que toda referencia a la trascendencia ha desaparecido de la vida humana. No hay más norma que aquella que prima el interés individual y la tranquilidad material.<br />
El Manifiesto que nos une y nos ha convocado aquí dice en uno de sus párrafos más preclaros:<br />
&#8220;[…] Producir y consumir: tal es nuestro santo y seña. Y divertirse: entretenerse en los pasatiempos (se denominan con acertado término: &#8220;actividades de ocio&#8221;) que la industria cultural y los medios de comunicación lanzan al mercado con objeto de llenar lo que, sólo indebidamente, puede calificarse de &#8220;vida espiritual&#8221;; con objeto de llenar, más propiamente hablando, lo que constituye ese vacío, esa falta de inquietud y de acción que la palabra ocio expresa con todo rigor.<br />
A ello se reduce la vida y el sentido del hombre de hoy, la de ese &#8220;hombre fisiológico&#8221; que parece encontrar su mayor plenitud en la satisfacción de las necesidades derivadas de su mantenimiento y sustento […]&#8221;</p>
<p>Es procedente plantear, por tanto, la cuestión de si el Espíritu es necesario; si consideramos que éste ha de estar presente en nuestra existencia y el valor que se le ha de dar al mismo en nuestra relación con la Comunidad y a la esencia misma de ésta.</p>
<p>Consideramos que la pérdida del sentido espiritual, del sentir de lo sagrado en nuestra vida hace de ésta -en palabras de Gustave Thibon&#8211; un fluir absurdo, un mero suceder cronológico que desemboca en la fatalidad de la muerte. Es, además, uno de los graves síntomas del empobrecimiento de las almas y de la disolución de las sociedades.</p>
<p>Si bien fue Nietzsche el que habló de la &#8220;caída de valores&#8221; y de la &#8220;decadencia occidental&#8221; y al preguntarse por la causa de todo ello, afirmó que era el Nihilismo y que de todo ello habría de surgir la figura del &#8220;Superhombre&#8221;, hay que remontarse más allá en el tiempo y en la historia de las ideas para buscar el nacimiento del malestar, para llegar a ver que la quiebra surge tras Sócrates, cuando se comienza a pensar que lo sagrado ya no está en el Mundo, que Dios actúa desde fuera y según su voluntad. Cuando se comienza a pensar que ya no hay sacralidad en las cosas terrenales, que éstas no son en sí mismas santas.</p>
<p>Se quiebra el espíritu cuando se deja de sentir que la Tierra se hallaba encantada por lo sagrado. Ocurre esto cuando se ve al hombre como algo radicalmente distinto de Dios. Se ve condenado al trabajo, nace la reprobación a la ciudad (idea hebraica que veremos en el cristianismo en su condena a Roma) y con ello, se condena el arraigo, el vínculo sagrado que unía al hombre con su Comunidad.</p>
<p>Y aunque, si bien, la Edad Media supuso un interregno en el camino hacia el individualismo absoluto, por lo que tuvo de pervivencia de vínculos comunitarios, de continuidad de la Idea indoeuropea -romana, si queremos llamarla así- -de Imperio, entendido éste como Comunidad Cultural Polifónica, del que ese período cristiano-céltico fue, quizá, el más provechoso, la Modernidad continuó su avance en el Renacimiento en donde se consagra el fatal equívoco entre humanismo e individualismo.</p>
<p>Y con el individualismo nace el capitalismo (en tierra protestante y &#8220;a mayor gloria de Dios&#8221; como dijo Esparza) que rompe la relación del hombre con el Mundo, con virtiéndolo en espacio de rapiña y producción desaforada.</p>
<p>En las antiguas costumbres campesinas se observaba la costumbre de bendecir la tierra en clara pervivencia de ese sentir de unión con ella;, el capitalismo y la modernidad acabaron con eso e instauraron el instinto predatorio que ha imperado desde entonces. El individualismo condena la tierra y crea las condiciones para el desarrollo de la técnica que, ausente de alma, vacía nuestras vidas interiores, llenándolas de dependencias y superficialidades.</p>
<p>Pensamos con Heidegger que toda la metafísica occidental ha sido una progresiva ruptura:<br />
- Separar a los hombres de los dioses.- Separar a los dioses de la tierra.- Separar a los hombres de la tierra.</p>
<p>Por eso el camino de recuperación del Espíritu pasa por volver a repensar lo que los griegos antes de Sócrates pensaron y reencontrar el Ser. Se trata de volver a pensar los vínculos que religan la tetrametría primordial: los hombres con los dioses, el cielo y la tierra. Instaurar una nueva Jerarquía en la que la Técnica dependa de la Cultura y de los Valores y no a la inversa como ahora sucede.</p>
<p>Pero ese volver a pensar, esa toma de conciencia de lo que ocurre y de lo consideramos ha de llegar a ser, pasa por designar al enemigo.</p>
<p>Pero el enemigo ya no es el comunismo, ni el derrotado fascismo. El enemigo es esa conjunción de individualismo, igualitarismo y universalismo moderno. Ese igualitarismo universalista que ha hecho creer que toda especificidad cultural, histórica o de otra naturaleza es una amenaza para el orden mundial, o más bien para el expansionismo económico del capitalismo. Ese universalismo que ha provocado la huida de los dioses, pues éstosestos eran enemigos de la producción sin límite, del desarraigo, de una jerarquía de valores no basada en el mero rédito material.<br />
Es muy común ese sentir que se expresa en la frase: &#8220;vivimos mejor que nunca, pero nos sentimos peor&#8221;. Es la manera de formular un vacío interior en directa proporción a la evolución técnica de nuestras sociedades. Vacío que se expresa también en lo ampuloso que nos suenan ya palabras como &#8220;fraternidad, búsqueda de la felicidad, etc.&#8221;</p>
<p>Pero quizá ese &#8220;vivimos mejor&#8221; nos ha seducido, haciéndonos olvidar todo lo demás, aunque la cuestión es que ese olvido nos conduce al vacío y a la náusea, a la búsqueda alocada de sustitutos en la sociedad de consumo que nos anestesien el dolor.</p>
<p>Como decía Isidro Palacios, &#8220;[…] El problema de nuestra era apocalíptica no consiste en resolver o descubrir la victoria de un grupo o de una fracción sobre otra; tampoco se centra en reactualizar las guerras de religión. Paganos y cristianos, budistas y shintoístas, musulmanes e hindúes, deben procurar alianzas a fin de recuperar la herencia de lo sagrado y de la unidad que a todos pertenece. Una tregua profunda se impone, para que quienes antaño se han enfrentado en luchas ideológicas. […]</p>
<p>Es saludable restablecer la dialéctica &#8220;amigo-enemigo&#8221;, pero reenviando su foco al plano metafísico, donde siempre estuvo. De esta forma se reducirán en extremo la conflictividad, el odio y la violencia ciega en el ámbito de los seres humanos.</p>
<p>El hombre ha censurado a Dios y al Diablo para divinizar sus causas humanas y diabolizar a sus enemigos. El guerrero antiguo nunca consideraba al &#8220;otro&#8221; un diablo o un demonio, sino su &#8220;alter-ego&#8221;, su rival:: &#8220;el vecino del otro lado del río&#8221;</p>
<p>¿Por dónde pasa la solución a esta muerte en vida, a este vacío existencial que nos asfixia?<br />
Ya no cabe fundar nuevas religiones, ni resucitar el Olimpo, por mucho que deseáramos vivir como los héroes de entonces. Dios ha muerto, los dioses se han retirado.</p>
<p>Si lo divino un día apareció fue por obra de la poesía y la filosofía. Sólo por la palabra humana en su más alto esplendor lo divino se fue liberando. El primer antecedente es Homero, poeta de dioses y de héroes, luz de una civilización eterna.</p>
<p>La estancia de lo sagrado preexiste a cualquier invención, a cualquier manifestación de lo divino. Preexiste y persiste siempre, es una estancia de la realidad, de la misma vida. Y la acción que el hombre realiza es buscar un lugar donde alojarla, darle forma, nombre, situarla en una morada para así él mismo ganar la suya, la propia morada humana, su espacio vital.</p>
<p>Definir los dioses, como dice María Zambrano, es inventarlos como dioses, mas no es inventar la oscura matriz de la vida de donde esos dioses fueron naciendo a la luz. Sólo en la luz son divinos; antes eran sagrados. Porque lo sagrado es oscuro. No está enseñoreado de espacio ni de tiempo; es el fondo oscuro de la vida, secreto, inaccesible. Es el arcano. Y todo lo que rodea al hombre y él mismo es arcano.</p>
<p>Es necesario tener dioses. Lo sagrado ha de revivir. El hombre sin dioses está cerrado y perdido en un contorno vacío, sin camino. Un mundo desacralizado es la Tierra sin Rey.</p>
<p>Los dioses han de presidir los sucesos del alma y de las comunidades. Han de conducir a la Ley, entendiendo por ley el lugar común donde se está con los demás.</p>
<p>Todo engrandecimiento de una comunidad, de un Estado (Egipto, Grecia, Roma) ha ido acompañado de los dioses que le han abierto camino y han mostrado esa luz a los que estaban vacíos.</p>
<p>¿Qué nos queda, en esta desolación, en este mundo en ruinas? En nosotros permanece la llama de un mundo orgánico, de una cosmovisión que nos habla de la herencia y de la tierra, de la tradición en una comunidad reconciliada con la Naturaleza.</p>
<p>Pensadores como Alain de Benoist nos sugieren &#8220;acabar con la separación entre hombre y mundo, abolir la disociación inaugural y lo que le ha seguido, retroceder hasta el punto donde el hombre y el mundo pueden aprehenderse en la religión común de una mutua presencia; sólo así, entonces, podrá elevarse de nuevo el alba de lo sagrado&#8221;.</p>
<p>Pero lo cierto es que la perspectiva de ese Nuevo Orden Mundial que nos han dibujado desde los altos despachos financieros no es nada halagüeña. Esa &#8220;Pax Americana&#8221; del César Bush recuerda a la idea de Kant de la &#8220;paz perpetua&#8221;. Pero esa paz requería la eliminación de todos aquellos que ese opusieran a ese Imperio Universal de la razón moderna.</p>
<p>Podemos preguntarnos con Max Weber de dónde viene ese totalitarismo moderno. Y decir con él que la razón técnica exige la constitución de una &#8220;razón universal&#8221;, de una verdad única impuesta al mundo en nombre del desencantamiento del mundo. Y en este proceso se exterminan los últimos restos de lo sagrado que todavía permanecían.</p>
<p>En esa instauración de la &#8220;razón universal&#8221; se produce una guerra de dioses: los Titanes (que diría Junger) contra los viejos dioses de los pueblos arraigados y tradicionales. Y no es una guerra cualquiera, pues exige la total aniquilación de esa antigua visión. Y la extensión del hipermercado mundial es la confirmación de esa idea.</p>
<p>Frente a la guerra de dioses, es mejor la paz de dioses, considerar las fronteras no como territorio de comercios a expandir sino, como decía Heidegger, lugares de encuentro y de abrazo común entre pueblos orgullosos de su identidad. Pueblos que entre sí establezcan una paz olímpica, como decía Isidro Palacios, en los que los valores caballerescos sean el patrón de conducta.</p>
<p>El renacer de lo sagrado se encuentra ahí, en el respeto por la identidad del otro. Es la identidad la que define el alma de cada uno, la que nos enseña cual es nuestro ser más profundo. Y precisamente la conciencia de la propia identidad la que nos faculta para abrirnos al otro.<br />
En ese razonamiento podemos decir que nosotros españoles, europeos, occidentales, ya no sabemos qué significa ser eso, porque hemos convertido la Historia en Museo que visitar, no en lugar donde transitar y reactualizarnos. Ya no encontramos en la Historia, la continuidad de nuestra Comunidad como ser en el que habitamos con los muertos que nos precedieron -y a los que escuchamos- y lugar en el que vivir para los que vendrán. Por eso nosotros ya no sabemos quienes somos. Y ya no somos occidentales. Lo occidental es sólo una parte del proceso histórico de Europa, hoy identificada con el proceso de imposición de un abominable orden técnico a escala planetaria.</p>
<p>Occidente hoy es un proceso de ocaso. Occidente es el lugar donde el Sol se pone. Pero más allá y más acá de Occidente, al otro lado del Sol que se pone, quedamos los europeos con nuestra herencia y nuestra identidad. Y por ello trabajamos por recuperar nuestra identidad, reinventando nuestra herencia.</p>
<p>Trabajamos por el retorno del Sol. Por eso en la inminencia del solsticio de Invierno encendemos velas en la noche en homenaje a los que ya no están, a los familiares ausentes y a los descendientes que recogen nuestra herencia. Simbolizamos en ello la luz que recibimos y queremos transmitir. Y situamos un abeto en nuestro hogar, como reconocimiento a las raíces de vida y de historia en las que nos reconocemos.</p>
<p>Porque creemos con Vintila Horia que &#8220;TODOS LOS IMPERIOS CAEN Y QUE SOLAMENTE PERVIVE EL IMPERIO ETERNO DEL ESPÍRITU&#8221; deseamos que nuestros dioses -que son de paz y no de guerra- nos asistan.</p>
<p>Que así sea.</p>
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