¿Estamos representados?
Hay ocasiones en que, del ámbito periodistico, surge un analisis independiente en su diagnostico y una propuesta en la que el interes por agradar al destinatario no importa a su autor, seguro como está de aportar una suerte de magisterio intelectual sin buscar un porcentaje de audiencia o aplauso. Tal es el caso de Jose María Carrascal y su tercera en ABC el 19 de agosto de este año. No le duele ni tiene temor en señalar como la izquierda no acierta a resolver una crisis económica que la derecha ha creado. No le duele decir que las soluciones económicas a cuanto estan sufriendo millones de personas, no es posible con teorías de hace mas de medio siglo.
Pero sobre todo acierta cuando acusa a la clase politica, de un lado y de otro, de no percibir la globalización como ese gigante silencioso que nos desnuda como seres humanos.
Se ha querido ganar mucho, trabajar poco. Se ha pretendido traspasar todos los límites éticos y los politicos se han instalado pensando, exclusivamente, en su horizonte personal de cuatro años más donde realizarse ellos y para ellos (y a los privilegios que se han otorgado y no quieren renunciar ninguno de ellos, me remito).
No aparecen signos de Hombres y Mujeres de Estado. Que miren más alla de su propia generacion. Que busquen el Bien Común aun pensando o actuando que, en las actuales circunstancias, ellos no veran el fruto de cuanto siembren en servicio de la Sociedad a la que dicen y prometen servir.
Los males de España son quizá, sin exageración alguna, mucho mas graves que en ningún rincón de Europa. Pero pocos, y menos, nuestros políticos con representación parlamentaria parecen darse cuenta.
¿Quién nos habla del grave problema demográfico que nos matará como Cultura y Pueblo? ¿Quién se atreve a proponer soluciones al problema energético sin temer la reacción del lobby verde? ¿Quién señalará con el dedo acusatorio a quienes han antepuesto la defensa de un feminismo de corte totalitario, la solución a la relacion entre los sexos de una forma armoniosa y en beneficio siempre de los más débiles y pequeños? ¿Quién pedirá a gritos la eliminación de esa economia especulativa que provoca que, cuando un Banco es mal gestionado, lo paguemos y subvencionemos todos y cuando un trabajador es despedido lo veamos en un comedor social al cabo del tiempo? ¿Quién señalará el Aborto como el crimen más abominable de esta civilización desde los tiempos de los sacrificios humanos de la Europa precristiana?
¿Quién se atreverá a pensar que el Estado sí puede ser el problema cuando obliga al ciudadano a sufragar administraciones duplicadas, triplicadas, politicas de subvenciones sin sentido o campañas de adoctrinamiento que rayan en el puro bestialismo?
No basta un cambio. No basta una alternancia de un partido por otro.
Es necesario afirmar otra Política. Otra antropología. Otra Democracia mas libre, mas representativa. Una democracia de Valores frente a esta democracia partitocratica, vacía y relativista.
Quienes piensan que las mayorias siempre tienen razón yerran. Lincoln así lo entendio cuando abolió la esclavitud. No lo hizo por una razón democrática, lo hizo por Valores y Derechos inalienables de la Persona.
Todo eso se ha perdido en España. Y no quiero pensar que todas aquellas promesas lanzadas al viento en los primeros años de una Democracia en pañales se han perdido como lágrimas en la lluvia.
Firmeza. Determinacion y ausencia de todo complejo son actitudes necesarias en estos tiempos.
No importan las urnas. Importan las personas.
No importan las comunidades autonomas o los derechos historicos. Importa España como comunidad de proyecto y derechos iguales para todos allá donde estemos.
No importan las promesas. Importan los compromisos. Importa el Honor. La estima propia y colectiva. El saberse respetado y respetarse a uno mismo. El saber que la ley, aquella que nos hace renunciar a la violencia y delegarla en el Estado para que nos proteja de toda injusticia es igual para todos.
Importamos nosotros. Eso es lo que parecen haber olvidado quienes viven en permanente campaña electoral donde las sonrisas priman sobre la empatia ante el dolor, la injusticia o el crimen del mas debil.
Eso es lo que importa. Y eso es lo que han olvidado “ellos”.
El Estado no existe. Reconstruyamoslo.
España ha sido secuestrada. Refundemosla.