Haití o el imperativo ético
No dejaba de comparar mentalmente la situación producida en Haiti con los preparativos de operaciones bélicas que hemos visto en recientes ocasiones. Y si hay una razón que, en estos momentos, justifique más el uso de los ejércitos es la catástrofe producida que, exige, la presencia inmediata en aquella Isla. Sin complejos de conciencia da falso colonialismo. En Haití es necesaria una ocupación total por fuerzas militares con fines humanitarios, pero también de control administrativo y político. Fuerzas para garantizar la seguridad a una población sumida en el caos, la desesperación y sometida al pillaje y crimen de bandas que, muy rápidamente, se están aprovechando de toda falta de control.
Es necesaria la presencia de Ingenieros, maquinarias de limpieza de escombros, material de reconstrucción de edificios y planificación urbanística.
Sobran los mensajes sentimentales, las imágenes de ojos de niños en primer plano invitando a que mandemos un sms con el que acallar nuestra conciencia y hace falta acción resolutiva.
Sobran políticos a hacerse un book de fotos en la Isla. Y hacen falta soldados, policías y todo tipo de personas capacitadas para sanar heridas, entregar alimentos, coordinar y poner en marcha, de nuevo, un sistema productivo. Si eso se ha de llamar “Protectorado”, no importa el nombre.
Es sangrante ver millones de parados en Occidente y al mismo tiempo, una población desesperada yaciendo en las calles por falta de ayuda y solidaridad.
Sobra el dinero que se pueda aprobar en congresos donde politicos campanudos se pondran a sí mismos una medalla virtual.
Y sobra, -y se ha denunciado-, esa entidad pro aborto IPPF, pidiendo dinero para las Clínicas de la filial haitiana de IPPF denominada PROFAMIL entendiendo que es el momento de los abortos masivos en Haití para controlar la natalidad y la población. ¿La muerte se soluciona con más muerte?
Han pasado varios días desde el terremoto y solo Estados Unidos ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Sólo los Marines, una vez más, van a arriesgar sus vidas, su tiempo para garantizar la supervivencia de la población de Haiti. La Unión Europea aportará 150 policías. Sería de risa, si no fuera por los muertos que se hacinan en el erial de escombros de de la Isla caribeña.
Haití es el interrogante ético que señala la crisis de valores de Occidente. Haití es la invitación a la Acción. ¿Está Europa a la altura de este desastre?