Feijoó, ese patriota
Los escolares gallegos del actual gobierno popular están llevando estos días a sus casas una encuesta tan alarmante como totalitaria: En ella se hacen preguntas tan subversivas como cuál es la lengua materna del niño, en cuál me relaciono con él, en cuál le gustaría a los padres que aprendiese a leer y escribir.
Lejos queda la promesa electoral: “Garantizar el derecho libre del uso libre del gallego y el castellano entre profesores y alumnos en los exámenes, textos, material didácticos, excepto en las asignaturas de lengua castellana y gallega”.
Lejos queda la actitud en la oposición de Nuñez Feijóo cuando en enero de 2006, se opuso a establecer el derecho y deber de conocer el idioma gallego, «algo que se declaró inconstitucional hace 20 años», en referencia a la sentencia del Tribunal Constitucional (STC) 82/1986 que concluyó que sólo del castellano se establece constitucionalmente un deber individualizado de conocimiento.
Pero el bipartito se guardó, entonces, un as en la manga frente al cual el PPdeG prefirió no oponer resistencia: La conselleira de Educación, Laura Sánchez Piñón, consensuó con las tres fuerzas políticas el borrador de un decreto que aumentaría la obligatoriedad del uso del gallego en las aulas. La idea original era un órdago a toda la comunidad castellanoparlante: que todos los niños en Galicia aprendiesen a leer y escribir en gallego antes que en castellano. El PP lo consideró inadmisible pero sí aceptó que en primaria y secundaria, a partir del curso 2007, al menos el 50% de la docencia fuese en gallego. Y en infantil, cuando la lengua materna de la mayoría de los escolares sea el castellano, se usaría el gallego al menos el mismo tiempo que el español, y además se fomentaría la adquisición progresiva de la lectura y la escritura en gallego.
En aquel momento, al ver la reacción viva de los movimientos cívicos que, todavía, quieren seguir hablando español, Núñez Feijóo anunció que el PP presentaría una proposición de ley para que todos los alumnos gallegos reciban una educación “trilingüe” -gallego, castellano e inglés- antes de llegar a la universidad. Durante toda la campaña electoral Núñez Feijóo defendió la enseñanza obligatoria del inglés para los niños de 3 a 6 años, así como la implantación de una asignatura curricular en inglés para los alumnos de educación secundaria y de formación profesional.
Ahora tras leer el demoledor y magnífico artículo de Luis del Pino en Libertad Digital sobre ésta cuestión (http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/a-feijoo-no-le-gusta-poner-la-cara-4925/ ), pienso en las palabras de una buena amiga que soporta esta situación y me lo cuenta en un angustioso correo:” El acoso a los castellanoparlantes en la calle está empezando a ser masticable, acoso casi físico, por parte de unos pocos a la mayoría. Y la pregunta a la que nunca responden, porque saben que ponen el pié fuera de la Constitución: Si yo te reconozco a tí el derecho a que eduques a tus hijos en le lengua oficial que elijas, ¿por qué no me lo reconoces tu a mi?
Debería haber manifestaciones, detenciones, declaraciones institucionales defendiendo a Gloria Lago. No las hay. No saben historia. Recuerdo la frase de Winston Churchill tras la firma por Neville Chamberlain del Pacto de Munich en 1.938: Habéis elegido el deshonor para evitar la guerra, y al final tendréis el deshonor y la guerra.”
15/06/2009 at 8:08 am
Pues sí, don Carlos.
Parece como si el nombramiento de ese socialista (presunto filólogo) como comisario político lingüístico por parte de Feijóo hubiese sido una especie de señal de “se abre la veda”.
Mientras, algunos siguen haciéndose la pregunta equivocada: José Vilas Nogueira se pregunta, en Libertad Digital, de qué sirve ganar las elecciones. ¿Para qué va a servir? Para imponer tu programa (y el del PP es el que es, por mucho que sus votantes se nieguen a reconocerlo, razonando como esas madres que, cuando su hijo comete una barrabasada detrás de otra,lo achacan todo a “las malas compañías” -en este caso, “los complejos”).
La pregunta no es de qué sirve ganar unas elecciones, sino de qué sirve quitar al PSOE para poner al PP.
16/06/2009 at 3:14 pm
¡Pero hombre! ¿Es que a estas alturas puede sorprendernos otra traición más del PP? Prometer hasta vencer. Y una vez hayamos vencido, olvidad lo prometido.